Por Shinichi Saito
Me gustaría comentar sobre la importancia de la Inversión Extranjera Directa y sobre el movimiento Un Pueblo, Un Producto (OVOP: One Village, One Product)
INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA.
La aceptación de la Inversión Extranjera Directa (en adelante, IED) sería la fuerza motriz de la economía, pues trae consigo varios efectos positivos, por ejemplo, la revitalización de las actividades económicas nacionales, la transferencia de tecnología, la acumulación de conocimientos técnicos (know-how), el ingreso de divisas y la creación de empleos, etc. Este efecto es particularmente significativo en los países en desarrollo. La aceptación de la IED contribuye al desarrollo económico no solamente en la industria sino también en diferentes campos, dando lugar a un crecimiento permanente.
El desarrollo económico a través de la IED ya ha sido demostrado en los países asiáticos y su aceptación se ha convertido en una política de Estado. Como resultado, un gran número de empresas extranjeras se han establecido en los países asiáticos, ejemplo: 286,000 en China, 6,500 en Malasia, 6,000 en Tailandia, 4,000 en Vietnam, etc. De acuerdo con las estadísticas de comercio de China, la participación de las empresas extranjeras en el comercio exterior representó un 55 por ciento en el 2008. Como se puede observar en estas estadísticas, es inmenso el empuje de las empresas extranjeras hacia los efectos positivos de la economía china.
En comparación con los países de Asia, solamente un pequeño número de compañías extranjeras están operando en los países centroamericanos. En particular, en Nicaragua sólo unas 100 compañías están haciendo negocios en la zona franca. Entre ellas, una compañía japonesa, Arnecom, ubicada en León, que emplea a 7,000 personas y, además, ofrece a sus empleados diversos servicios sociales como un comisariato, planes favorables de financiamiento, plan de viviendas, servicios gratuitos de enfermería, etc. Siete mil empleados es un número enorme y difícil de comparar con otros; por ejemplo, supongamos que el promedio de empleados de cada compañía es de 800, entonces, 100 empresas generarían, en la zona franca, unos 80,000 empleos, y si entraran 175 compañías más, alrededor de 140,000 personas (número oficial de desempleados de acuerdo al Banco Central de Nicaragua), estarían empleadas, y por lo tanto ya no habría desempleo.
Para los países centroamericanos, el DR-Cafta puede ser un gran recurso, ya que detrás de éste se encuentra el enorme mercado de los Estados Unidos de América. Además, el Acuerdo de Asociación Económica (AAE) con la Unión Europea se está negociando todavía. Sin embargo, a pesar de que el DR-Cafta ya está en vigencia, el número de compañías que se han establecido en Nicaragua sigue estando al mismo nivel, lo cual significa que no se está aprovechando esta oportunidad plenamente. Para su futuro desarrollo económico, Nicaragua debería considerar seriamente la aceptación de la IED.
Para atraerlas, simplemente no se puede estar con los brazos cruzados, ya que la aceptación de inversiones es una competencia entre países receptores. Preparación institucional, tal como incentivos fiscales y desarrollo de la infraestructura en el país son especialmente necesarios. En Asia, las medidas institucionales se han implementado activamente para competir contra sus vecinos y eventualmente se convirtieron en un incentivo para atraer a un gran número de IED. ProNicaragua, agencia oficial que promueve la IED, está desarrollando una actividad muy importante para Nicaragua.
UN PUEBLO, UN PRODUCTO (OVOP: ONE VILLAGE, ONE PRODUCT).
Atraer las IED es un esfuerzo a nivel nacional, pero también el local es de suma importancia. Me gustaría presentar aquí brevemente, el movimiento Un Pueblo, Un Producto, (en adelante, OVOP). El Movimiento OVOP es un modelo de crecimiento económico que se originó en Japón en la década de 1970 en la Prefectura de Oita, parte sur de Japón, una provincia relativamente pobre. El entonces Gobernador propuso la idea de que si cada pueblo producía un producto específico enfocado en la competitividad, esto traería un aumento económico en conjunto a la Prefectura. Con el apoyo del gobierno prefectural, cada pueblo arrancó con este programa y, como consecuencia, el número de productos se duplicó en 20 años y las ventas se cuadruplicaron. Mediante la creación de productos locales especiales, muchos de estos pueblos han creado buena fama a nivel nacional. En Nicaragua, por ejemplo, si hablamos de Masaya, pensamos en hamacas, si es Somoto, pensamos en rosquillas y si es San Juan de Oriente, se nos ocurre la cerámica.
El modelo no sólo conduce a un aumento de las ventas sino que contribuye también a la originalidad local, al sentido de autosostenimiento y a la formación de recursos humanos, y, en su proceso, reafirma los recursos de la región. Éste es su gran significado.
Este modelo no solamente se extendió por todo Japón, sino que también por todo el mundo con gran éxito. Por ejemplo, Tailandia, Indonesia, Filipinas, China y otros países asiáticos, e incluso, en los países africanos (véase http://www.ovop.jp/).
Estoy convencido de que este modelo es, sin duda, aplicable también en Nicaragua. Hasta ahora, la Embajada de Japón ha estado apoyando la siembra de pitahaya y el tejido de canastas de hojas de pino como modelo piloto. Estas canastas no se venden en grandes cantidades pero hay un mercado llamado “mercado nicho”, ciertamente posible si hay demanda y si el producto tiene un valor adicional, características y la calidad para competir con otros. Los bolsos de bambú para mujeres, fabricados en Tailandia, se venden en Tokio por US$$1,300.
Si bien la cooperación económica es importante, y Japón ha hecho su contribución financiera de manera apropiada a Nicaragua, la ayuda internacional no continuará necesariamente para siempre. El buen uso de esta ayuda, por un lado, y luchar globalmente (IED), y localmente (OVOP) por el otro, para el desarrollo económico sostenible, contribuirá al desarrollo económico real en Nicaragua. Espero en los esfuerzos futuros de Nicaragua.
El autor es Embajador de Japón en Nicaragua.
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