El proceso electoral en la República Federativa do Brasil está en pleno florecimiento, a menos de seis meses para buscar el sustituto del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, en el Palacio de Planalto, los partidos políticos cariocas han lanzado oficialmente sus candidatos y las campañas de divulgación están al rojo vivo. Los favoritos a ocupar el sillón presidencial son: la ex ministra de la presidencia, Dilma Rousseff, abanderada del oficialista Partido de los Trabajadores (PT) y el ex gobernador del Estado de Sao Paulo, José Serra, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB).
Por su parte Lula, el carismático jefe de Estado que no puede volver a presentarse a las elecciones, pues la Constitución brasileña sólo permite dos mandatos, está apuntalando decididamente a su antigua jefa de gabinete. El socialdemócrata Serra contará para neutralizar el apoyo oficialista a su contrincante, con el grueso respaldo de la oposición brasileña, además del PSDB, contará con el Demócrata (DEM) y el Popular Socialista (PPS). Hay otros pretendientes que competirán el 3 de octubre, como Ciro Gomes, del político Partido Socialista Brasileño (PSB), quien todavía no ha lanzado su campaña y la ex ministra del Ambiente, Marina Silva, del Partido Verde (PV), entre otros.
La ex ministra Rousseff, quien aspira a ser la primera presidenta en la historia de Brasil, ha acrecentado de manera constante sus números en las encuestas de opinión, tras ganar exposición nacional junto a Lula, quien conserva una enorme popularidad, beneficiándose de una vertiginosa recuperación económica que está generando millones de empleos y se espera que el producto interno bruto crezca más de un 5 por ciento. Mientras tanto el ex ministro de Salud y Planificación del ex presidente Fernando Henrique Cardoso, renunció a principios de abril como gobernador, para comenzar su campaña presidencial y aumentar así su exposición.
Los últimos sondeos efectuados en Brasil, tanto por las firmas Vox Populi como por Datafolha, nos advertían que estas elecciones presidenciales serían reñidas y competitivas. El Instituto Sensus ratifica lo dicho en su reciente investigación del 9 de abril, para Forca Sindical, ejecutada entre 2,000 votantes, en 136 municipios y 24 de los 27 Estados de Brasil, donde la Rousseff se acerca a menos de 3 puntos, obteniendo un 34 por ciento, y Serra el 36.8 por ciento. Los aspirantes Gomes y Silva obtendrían el 10 por ciento y 8 por ciento respectivamente. El margen de error es 2.2 por ciento.
En este escenario Serra y Rousseff pasarían a una segunda ronda, el 31 de octubre, al no obtener el 50 por ciento más un voto, pero esta misma pesquisa señala que Serra ganaría con 41.7 por ciento, a 39.7 por ciento de Rousseff. Esta investigación demuestra que poco a poco Lula está injertándole armazón a su postulante y que los electores están tomando conciencia de que ella es su candidata, a pesar de no haber sido elegida nunca a un cargo público. Por su lado el economista Serra, en su discurso de aceptación en Brasilia, prometió, de ser favorecido, construir un país “más justo y generoso a partir del 1 de enero del 2011” y que “Brasil puede lograr más”, frase que muchos opinan será su lema de campaña, la Rousseff expresó que iba a seguir políticas económicas ortodoxas, que incluyan una disciplina fiscal estricta. Ambos no son percibidos como modificadores de las políticas favorables al mercado, que han garantizado la estabilidad económica brasileña, durante la actual década.
La pelea por el Palacio de Planalto apenas comienza. ¡Suena la campana!
El autor es comentarista internacional.
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