Antes chatear en buen español era tomarse unos chatos de vinos, es decir unos vasos más pequeños que los de tomar agua.
Con la explosión tecnológica de las comunicaciones y todo lo que internet ha traído consigo, entró chat a nuestro idioma, traído del inglés, y acá se aclimató de tal forma, que tuvo su verbo chatear con sus conjugaciones correspondientes.
Ya el Diccionario Panhispánico de Dudas (DPD) registra su uso, así que no estamos cometiendo un error cuando lo utilizamos.
Aunque el tema es muy atractivo no me voy a detener en cómo ocurrió este fenómeno, que no es nuevo, la lengua es algo vivo, crece, se nutre y también mueren palabras.
Quiero detenerme en cómo se escribe en el chat, cómo nos relajamos tan informalmente que a veces escribimos de cualquier manera.
El sábado un colega de Matagalpa, Luis Eduardo, conversaba conmigo por Facebook y me comentaba cómo generalmente en el chat las personas cometemos errores diversos.
Es cierto lo que él plantea. Creo que es la premura la causa fundamental de los disparates al chatear.
Nuestros dedos no van a la misma velocidad que nuestros pensamientos, la mayoría no somos muy duchos para escribir tantas palabras por segundo.
Esa premura nos lleva a problemas de digitación, al alterar el orden de las letras en una palabra, por ejemplo “neuvo” en vez de nuevo.
Algunos quieren sortear mejor su limitación al usar el teclado y usan abreviaturas, a veces traídas por los pelos, que sólo ellos las entienden.
La mayoría de las ocasiones se suman a esos dos aspectos los errores ortográficos, pues las tildes, la diéresis y la ñ, por mencionar algunos ejemplos, son los grandes ausentes del chat.
No sería una gran preocupación que al chatear las personas usaran su propio código para comunicarse, lo malo es que lleguen a creer que su código es el único que vale, ahí sí seremos una torre de Babel.
Debemos vigilar muy de cerca el desarrollo y evolución de este fenómeno, no podemos permitir que se transforme en un enemigo del idioma, en vez de ser un colaborador.
Chatear es una experiencia agradable y de mucha utilidad, muchas de mis consultas con lectores, negociaciones de trabajo y correspondencia familiar las resuelvo con el chat y confieso a mí también se me enredan los dedos y a veces escribo un error, pero enseguida lo corrijo antes de enviarlo. Ésa es la actitud.
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