Cartas al director

Sociedad

“En su lucha contra el individuo, la sociedad tiene tres armas : ley, opinión pública y conciencia”.William Somerset Maugham (1874-1965); escritor británico

Venezuela arde

Caracas (AIPE)- Cuando el gobierno de Hugo Chávez no pudo ocultar más la crisis del Sistema Eléctrico Nacional, evadió sus responsabilidades y culpó a la naturaleza por la falta de energía.

Hoy es evidente que la crisis energética en Venezuela se debe principalmente a la impericia gerencial, falta de mantenimiento y de inversiones para incrementar la generación, transmisión y distribución de energía.

La capital y por lo menos cuatro estados del país están acosados por incendios en parques nacionales y pulmones vegetales de zonas urbanas, pero de nuevo el Gobierno se exculpa y continúa achacando a la naturaleza la responsabilidad de que buena parte del país esté ardiendo.

Si bien es cierto que en épocas de larga sequía la vegetación y la maleza pueden arder accidentalmente, por descuidos o imprudencias de personas, es obligación de las autoridades controlar y apagar los incendios antes de que se extiendan y causen devastación. Eso marca la diferencia entre un gobierno responsable y otro negligente.

Según el Instituto Nacional de Parques, desde diciembre de 2009, unos 550 incendios han arrasado con 24.500 hectáreas de vegetación en parques nacionales, incluyendo los de la montaña El Ávila en Caracas, La Gran Sabana, el Parque Henry Pittier y la Reserva Forestal de Uverito. Sólo en El Ávila, montaña rebautizada por el gobierno de Chávez como Guarairarepano, desde diciembre se han registrado 75 incendios y se han quemado 1.379 hectáreas.

El Ávila no ardía así desde hace 51 años, gracias al trabajo mancomunado hecho por los gobiernos del siglo pasado y dos empresas privadas de entonces —La Electricidad de Caracas y el Banco Venezuela— en el desmonte de maleza seca, mantenimiento de contrafuegos, dotación de equipos contra incendio y capacitación de personal para prevenir y combatir los incendios forestales.

Este incendio ha sacado a la luz pública que no sólo el Gobierno ha descuidado el mantenimiento y la vigilancia, sino que los bomberos forestales sufren de precaria dotación de uniformes de campaña, de equipos protectores y vehículos. Según informes de prensa, en Caracas cuentan con apenas dos helicópteros, uno para el transporte de personal y otro para cargar unos 3,200 litros de agua, pero ambos presentaron desperfectos mecánicos durante la reciente emergencia.

Es difícil entender que el Estado venezolano haya invertido inmensas cantidades de dinero para prepararse para una hipotética guerra contra “el Imperio”, en lugar de dotar a la nación para enfrentar más probables contingencias naturales y accidentes humanos, como los incendios que han devastado parques nacionales en todo el país.

Para muchos venezolanos, lo que acontece en los parques nacionales es similar a lo que está pasando en otros sectores, donde la negligencia, la falta de probidad en el manejo de la cosa pública, la mala administración y la falta de inversión han ocasionado graves estragos.

Robert Bottome y Norka Parra
Director y analista, respectivamente, de VenEconomía. © www.aipenet.com

Escándalo farisaico

Con qué facilidad se juzgan y critican las actitudes que consideramos deplorables en los demás. Es evidente que los medios de comunicación están haciendo más ruido por la actitud inaceptable de algunos eclesiásticos, varios de ellos ocurridos hace bastantes años, cuando en el diario vivir nos encontramos esas actitudes, en más cantidad y con muchas más variaciones, entre ciudadanos seglares.

También oímos las voces escandalizadas de muchos cristianos quejándose de que no se haya denunciado ni puesto a disposición de las autoridades a los culpables. Considero oportuno recordar a los escandalizados la actitud y las palabras de Alguien que sí es modelo de virtudes, corrección y coherencia en todos los ámbitos: “el que esté libre de pecado que tire la primera piedra” y luego, sin justificar lo injustificable ni dar carta de ciudadanía al error de aquella mujer, la anima a la contrición y a la rectificación; la misma actitud encontramos en la carta de Benedicto XVI a los católicos de Irlanda del 19 de marzo pasado.

Sin querer justificar lo que está mal, y sin decir que el error sea bueno, una actitud comprensiva, puede lograr más ventajas que publicar o gritar a los cuatro vientos, y en algunos casos con saña, lo que han hecho mal los demás. ¿No convendría examinar la propia conciencia por si también ahí encontramos basura deplorable? y en ese caso, ¿tendremos derecho a señalar ofensas y errores en los demás?

Cuando en un corazón anima la verdadera caridad el error se señala al interesado, a solas, sin humillar y con ánimo de ayudar a rectificar.

María Luisa Benavente

Asesinatos a policías

Irónicamente en la recién pasada Semana Santa o Semana Mayor fueron asesinados dos policías que estaban cumpliendo con su deber en la comarca de Puerto Viejo, Municipio de Waslala, Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN).

Ante tan triste hecho de sangre que enluta a la sociedad nicaragüense, el Poder Judicial de nuestro país debe fortalecerse cada día más para que estos crímenes cometidos en contra de nuestra institución policial por parte de delincuentes comunes no queden en la impunidad para siempre.

No puede ser posible que encima que nuestros policías son muy mal pagados, también sean asesinados.

Salvador Pérez González

Ejemplos en la educación

En algunas ocasiones hemos oído en la televisión y en la prensa que un niño o adolescente había cometido un asesinato semejante al que recientemente había visto en el cine o en los video-juegos. Está demostrado que los niños tienden a imitar a sus ídolos, sobre todo a los que quieren o admiran.

Cuando los chicos son pequeños observan constantemente a sus padres, junto con todos los actos y palabras de su entorno. Por eso es especialmente el ejemplo de los padres en la familia. La educación es fundamentalmente imitación de las formas de comportamiento de la persona considerada excelente para los pequeños.

Los filósofos enseñan que la causa eficiente para alcanzar su fin actúa regulada por una idea, por un proyecto. El objetivo es realizar un modelo. Así por ejemplo, el escultor tiene en su mente un modelo o imagen que trata de reproducir en su escultura. Ese modelo se suele llamar Causa Ejemplar. Es una causa final más próxima y más concreta, que se tiene ante los ojos y a la que se va llegando poco a poco.

En educación no basta con decir lo que es bueno o repetir lo que hay que hacer y dar muchas reglas. El chico se siente más atraído por el ejemplo que por las palabras, por el hombre cuya conducta se ofrece como modelo.

En la familia hay dos aspectos especialmente educativos, que son la coherencia entre lo que se aconseja y lo que se vive y el amor mutuo entre los esposos, ya que la mayor desedificación para los hijos es la separación o divorcio de sus padres.

Los padres son coherentes cuando hacen sus tareas antes o a la vez que sus hijos, como el comer de todo, poner o quitar la mesa, ir al supermercado o poner en marcha el lavavajillas.

También han de ir por delante en mantener la corrección en el hablar y el vestir, así como controlando los enfados y rabietas, sin volcar su mal humor en el otro cónyuge o en los hijos.

Los padres ejemplares deberían cuidar tres aspectos:

1. Establecer unas pocas normas que rijan la convivencia familiar y que han de ser respetadas y practicadas por todos, padres e hijos.

2. Que esas normas fundamentales respondan a criterios de verdad y bondad objetivas y nunca a preferencias o caprichos de los padres. Los chicos necesitan puntos de referencias sólidos y estables en los que apoyarse a la hora de tomar decisiones, en ocasiones posteriores.

3. Que fuera de esas normas se respete escrupulosamente la libertad y la iniciativa de los hijos, aunque sus conductas choquen frontalmente con la preferencia de sus padres.

Lo que importa es la educación en libertad de los pequeños, no los caprichos del padre o de la madre.

Arturo Ramos García

Opinión
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