Por Geiner Enrique Bonilla y Ludwin Loásiga
El repentino nombramiento de Sonia Castro como la nueva Ministra de Salud, el miércoles pasado, es un indicador de inestabilidad dentro de la institución, una de las más importantes del sector social, con un presupuesto de poco más de cinco mil millones de córdobas para este año.
En los tres años de Administración del presidente Daniel Ortega, el Ministerio de Salud (Minsa) ha cambiado de ministro en tres ocasiones.
El nombramiento de Castro, hecho vía acuerdo por Ortega, ocurrió mientras el Minsa realiza la primera vacunación masiva contra la gripe A H1N1, que prevé cubrir a 110 mil personas, principalmente trabajadores de la Salud y mujeres embarazadas.
Al iniciar el Gobierno sandinista en el 2007, el Minsa le fue asignado a Maritza Cuan, actual directora del Sistema Local de Atención Integral en Salud (Silais) Managua, quien fue removida del cargo bajo el argumento de que tenía problemas de salud. En su lugar Ortega nombró a Guillermo González, quien fungió como ministro hasta el miércoles.
“Definitivamente (los cambios de ministro) demuestra inestabilidad y falta de consistencia en los planes de una institución”, expresó el doctor Elio Artola, dirigente sindical.
El diputado Luis Callejas, miembro de la Comisión de Salud y Seguridad Social de la Asamblea Nacional, aseguró que estos nombramientos evidencian el incumplimiento a la Constitución por parte del presidente Ortega, pues debió contar con la ratificación de la Asamblea Nacional.
Sin embargo, el diputado sandinista y presidente de la comisión parlamentaria, el doctor Gustavo Porras, defendió el nombramiento de Castro, al considerar que “se necesita un rostro de mujer en un ministerio muy importante como es el Minsa, para desarrollar la campaña de cariño y calidad en la atención de la gente”.
Porras también negó haber influido en el cambio de dirección del Minsa y aseguró que “aquí a nadie se le dan empujoncitos, ni para afuera, ni para adentro”.
El doctor Artola dijo esperar que Castro “venga a unir a los trabajadores y no seguir la misma línea del anterior”, es decir de González.
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