El presidente Daniel Ortega envió un mensaje claro dirigido a las filas del Ejército de Nicaragua semanas después que sus altos mandos intentaran guardar distancia de los políticos, pese al trato privilegiado que han tenido en el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS).
La Gaceta, Diario Oficial, trajo ayer varias sorpresas. Ortega nombró al coronel retirado Elías Guevara, antiguo agregado militar en Washington, como viceministro de Salud, una decisión que sorprendió al gremio médico que no terminaba de digerir la destitución del ministro Guillermo González y su segunda al mando, dos firmes aliados del diputado sandinista Gustavo Porras.
El mandatario también nombró al coronel retirado Silvio Palacios Baca como secretario general del Ministerio Agropecuario Forestal (Magfor), imbuido en una crisis en la Dirección General de Sanidad Agropecuaria (DGPSA), donde se emiten los certificados fitosanitarios para garantizar las exportaciones e importaciones de productos nacionales.
La DGPSA fue asumida por el coronel retirado Manuel Gutiérrez, lo que ya tiene molestos a los empresarios que se preguntaban ayer en reunión gremial “por qué no se están nombrando a especialistas”, confió una fuente del Cosep.
En cambio su presidente, José Adán Aguerri, se refirió únicamente a la inestabilidad en el Magfor.
“Nos preocupa lo que hemos estado leyendo (sobre la inestabilidad del Magfor). El tema de los permisos es un tema muy sensible, el tema de las importaciones es un tema de todos los días, es un tema que no podemos dejar nosotros de mantenernos a la expectativa de estos cambios (en el Magfor)”, sostuvo Aguerri.
Los nuevos nombramientos de ex militares se suman a una lista de 15 de alto rango que, después de pasar a retiro, han recibido un ofrecimiento para trabajar en el gabinete de Ortega.
INTENTA QUEDAR BIEN
Para el general retirado Hugo Torres Jiménez, un profundo conocedor de este Ejército al que ayudó a formar, los nombramientos recientes le indican que Ortega podría intentar congraciarse con la institución castrense, o bien mandar un mensaje subliminal a los soldados del Ejército.
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“También hay un mensaje subliminal de que al dejar filas del Ejército, si estás bien con el gobierno de Ortega, se tiene trabajo”, consideró Torres Jiménez cuando se le consultó por teléfono.
VARIAS MANIOBRAS
Con el Ejército, el Presidente ha maniobrado de varias maneras a lo largo de su mandato. Recientemente empujó la flexibilización de la normativa militar para permitir que se creara una especie de generales vitalicios dentro de la institución.
Después de un discurso suyo, el general Omar Halleslevens, entonces jefe de la institución, reformó la normativa militar y aumentó cinco años más los años de servicio para el retiro en el caso de los generales y además le otorgó discrecionalidad al Comandante en Jefe para que decida sobre la prolongación indefinida de algunos oficiales en edad de jubilarse.
OCUPAN PUESTOS CLAVES
En los últimos meses, el nombramiento de militares ha ocurrido con mucha frecuencia. El Gobierno los ha enviado a cumplir funciones en instituciones claves como el Ministerio de Salud, pero también tienen en Enabas donde se almacenan alimentos.
Igual ocurre en transporte acuático del Ministerio de Transporte y en programa insigne Hambre Cero que fue dirigido por el experto Gustavo Moreno y ahora está en manos del coronel retirado Fred Alberto Lozano Guerrero, que se desempeñó hace algunos años como agregado militar en Honduras, confirmaron fuentes internas del Magfor.
ALGUNOS INICIARON EN 2007
Desde inicios de su gobierno, el maridaje con los militares hizo que Ortega nombrara al capitán retirado Roberto López Gómez como presidente del Seguro Social, o logró también que fuese director de la Corporación de Zonas Francas un viejo colaborador suyo: el general Álvaro Baltodano.
Baltodano por su parte empleó al general retirado Glauco Robelo, el encargado de la seguridad de esa institución y uno de los antiguos jerarcas de la Dirección de Inteligencia hasta hace unos años.
El coronel retirado Ramón Arnesto Soza dirige desde hace años el Sistema Nacional para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres (Sinapred) y antes se desempeñó en la Dirección de Defensa Civil.
El contralmirante Juan Santiago Estrada, poco después de salir de la Fuerza Naval, se pasó al proyecto Alba Forestal, ligado a la firma venezolana-nicaragüense que maneja la millonaria cooperación mandada desde Caracas.
La lista no incluye a los agentes que realizan labores conspirativas y partidarias en las estructuras del FSLN. Tal es el caso del ex segundo jefe de la Seguridad del Estado en los años ochenta, Juan José Úbeda, que ahora se desempeña como vicepresidente administrativo del Instituto Nicaragüense de Seguros y Reaseguros (Iniser) o Vicente Chávez Fajardo, que es contralor suplente desde 2001 y que apareció involucrado a comienzos del Gobierno en una supuesta extorsión en Tola, Rivas.
El mismo director de la Seguridad del Estado y jefe de ambos entonces, el coronel retirado Lenín Cerna Juárez, es el secretario actual de organización del FSLN.
El mensaje que ahora envía a los soldados lo ha ejecutado como política pública desde el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS).
El presidente del INSS, Roberto López Gómez ha dado un trato privilegiado al brazo financiero de la institución armada, el Instituto de Previsión Social Militar (IPSM).
Investigaciones de LA PRENSA revelaron el año pasado que el Seguro Social benefició con más de 12 millones de dólares a un conjunto de actores: al IPSM, a empresas cercanas a militantes sandinistas, a ex militares de alto nivel y a un emergente grupo de empresas vinculadas al negocio de los medicamentos.
De última hora se conoció que la inestabilidad en la DGPSA ha provocado afectaciones en las importaciones de químicos de una empresa mexicana.
El representante de la Asociación Nicaragüense de Textil y Confección (Anitec), Dean García, aseguró que lo más preocupante es que esta empresa apenas inicia operaciones y emplea a 800.
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