Cuando era niña y mi familia se dividió, unos en la orilla habanera y los demás en la otra orilla, nunca entendía porque hablaban de quienes estaban en el Norte, que era la forma de aludir a los cubanos que residían en cualquier parte de Estados Unidos.
Tal vez pensaba que era el norte de mi provincia, luego supe que era a 90 millas, a través de un mar encrespado y con tiburones.
Llegar a Miami se convirtió en la meta, el sueño dorado de muchos compatriotas, que arriesgaron sus vidas por tal de materializar su afán. Algunos perecieron y muchos arribaron a buen puerto y hoy han reconstruido otra Habana en esta península.
Según Mario Martí los primeros habitantes fueron los indios apalaches, tequesta, timucua y calusa que se establecieron hace unos 3000 años, pero fueron absorbidos por los seminoles, quienes emigraron desde Georgia hacia Florida a principios del siglo XVIII.
En 1513 Ponce de León descubre La Florida y la explora buscando la “Fuente de la Juventud”. Pánfilo de Narváez, en 1528 no pudo establecerse porque el clima, los insectos y la hostilidad de los indios se lo impidieron, tras varios intentos en 1567 someten a los indígenas y anexionan la península de La Florida a la Capitanía General de Cuba, pero sólo hasta 1763, cuando la ceden a Gran Bretaña a cambio de La Habana que estaba ocupada por los ingleses, pero después la recuperan y en 1819 la venden a EE.UU.
Miami fue habitada durante mucho tiempo por indios nativos americanos y es a ellos a quienes se le atribuye el nombre de este lugar: Miami (Mayaimi para los indios tequesta) que significa en esa lengua agua grande, quizá para referirse al lago Okeechobee.
A Morrison Flagler (1830-1913) se le considera el “Padre de Miami” porque apoyó el desarrollo local e impulsó la construcción de iglesias, escuelas, hospitales y obras sociales de interés comunitario.
Siempre los cubanos han estado presentes en Miami, porque cuando la guerra de independencia de España muchos se refugiaron en esa orilla para huir de las vicisitudes del conflicto bélico.
El año de 1959 marca la fecha donde comienza el éxodo masivo hacia esta ciudad, miles de cubanos comienzan a emigrar, las primeras oleadas eran personas muy ricas, con preparación y por ello dejaron su impronta, sin embargo los nuevos flujos migratorios no eran iguales, y posteriormente cuando los sucesos de la Embajada del Perú salieron muchos delincuentes mezclados con las personas honorables, como exigencia para llevarse a los familiares que se reclamaban.
Nadie puede negar el influjo cubano en esta ciudad, donde se habla español en todas partes y sobran los restaurantes con cerdo asado, yuca, congrí o potaje de frijoles, conozco cubanos que viven en Miami hace más de 40 años y no han necesitado nunca hablar inglés.
Una hermosa ciudad cosmopolita, limpia, moderna con playas hermosas, que son la otra orilla, aquella que ha sido la brújula, el derrotero y el sueño de miles de cubanos que hoy yacen bajo esas aguas.
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