El médico personal de Alexis Argüello, Henry Castillo, rechazó ayer que su amigo estuviera enfermo como dijo su viuda Karla Rizo, cuando explicó que esa dolencia grave era la razón para que hubiese optado por el suicidio.
Rizo ofreció esas declaraciones a la cadena estadounidense Univisión la semana pasada, cinco meses después de la muerte de Argüello, quien se desempeñaba como Alcalde de Managua, pero mantenía pugnas con miembros cercanos a su despacho, todos del Frente Sandinista, según trascendió después.
Por su parte, los hijos de Argüello, Dora y Alexis, pidieron que se reabra la investigación sobre la muerte de su progenitor. Ambos sostuvieron que las fotos de la autopsia, que muestran múltiples irregularidades en el proceso, indican que hubo “un asesinato”.
Castillo no calificó el hecho, pero su versión es importante. Este hombre permaneció en la casa del boxeador hasta las ocho y media de la noche del día antes de la tragedia y volvió al lugar a las seis y treinta minutos de la mañana, cuando su amigo había muerto.
CONFIRMÓ GOLPES
El médico explicó que en le pidió información a los miembros del equipo de seguridad de Argüello sobre los golpes que tenía su amigo. Ellos le dijeron entonces que obedecían a la caída después del impacto de la bala. Eso mismo repiten ahora los técnicos del Instituto de Medicina Legal y la viuda del boxeador.
Sin embargo las fotos donde se aprecian los golpes de Argüello, develadas la semana pasada por LA PRENSA, hacen que esa explicación no lo convenza totalmente. A Castillo, Argüello en círculos muy reducidos presentó siempre como su hermano.
—¿A usted lo convencen las explicaciones oficiales que dan sobre el caso? —preguntó LA PRENSA. Hay mucho ruido alrededor. Estamos en un centro comercial capitalino. Al lado, calmo, el abogado Eduardo Román, apoderado de Argüello y a quien éste consideró como un padre hasta su muerte.
“Ahhh, sería ver más a fondo las cosas —dice Castillo ante los ojos del amigo—, me llamó un amigo y me dijo ‘¿viste el periódico?’, y en realidad no lo vi en ese momento. ‘Es que fijate, me dice, que hay golpes visibles’. No sé qué habrá pasado, yo miré a Alexis deprimido, me dijo que iba a renunciar al día siguiente, me dijo que no estaba de acuerdo con lo que estaba pasando (se refiere a las pugnas). Aquí estoy con vos, le dije, tenemos una amistad de 40 años”.
- Un forense retirado, que pidió el anonimato, señaló que hubo una violación total de la escena del crimen, porque según su experiencia, en el procesamiento de la misma, nadie puede levantar el cuerpo o entrar al lugar.
Explicó que la escena del crimen es importantísima porque de ésta se toman datos que, juntos con los del forense, suman a la conclusión de lo que sucedió en el hecho investigado.
Puntualizó que durante el examen del cuerpo no debe haber personas ajenas al equipo de forenses, en franca referencia a un hombre de civil que miraba a los expertos hacer su trabajo luciendo una pistola al cinto durante la autopsia. Para dejarlo claro, dice el experto, ahí (en la escena del crimen) no puede entrar ni el mismo Presidente.
Sugirió que sería bueno una nueva autopsia, porque basado en las fotografías, publicadas por LA PRENSA, para él no hubo suicidio.
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Ese problema confiado a un amigo —que cada vez perdía más poder en la Alcaldía mientras Fidel Moreno, secretario general de la comuna, se erigía como el verdadero Alcalde gracias al apoyo de la pareja presidencial—, quizás es la razón por la que Castillo en un inicio negó que Alexis estuviese deprimido.
EL VIAJE A RUSIA
—¿Cuál era entonces el papel asignado al boxeador? La respuesta de los amigos da cuenta. Argüello cada vez más viajaba al extranjero y, en el día previo a su muerte, a Román le confió que no quería viajar a El Salvador.
Gracias a uno de esos periplos, que lo llevó a Rusia, es que se hizo un chequeo médico provocado por el cansancio de sus continuos viajes.
Eduardo Román, basado en ese chequeo que lo encontró con una salud óptima, negó que el boxeador a sus 57 años estuviese enfermo de algo muy grave, como aseguró la viuda.
“Mientras estuve con él, todos los años de su vida boxística, nunca tuvo enfermedad grave, ni permanente. No sé de dónde salió, tal vez la señora Rizo (la viuda) tenga algún médico que nos pueda explicar eso. Nunca lo demostró. Lo que dice el doctor (Henry) Castillo es que por el cansancio de la viajadera lo llevó a un estado que tuvo que entrar a examinarse y ahí le dijeron que estaba bien. Le hicieron un scan desde los pelos de la cabeza hasta los pies. No le encontraron nada. Vino contento, le dije que quisiera que me hicieran esos exámenes”, recuerda Román.
PURA FRIALDAD
¿Por qué la viuda entonces mintió? ¿Por qué cuando se le vio en los actos fúnebres la mujer lucía tan fría como aseguró Alexis Argüello (hijo)?
“Quizás es muy fuerte”, ironiza Castillo. “No sé —dice Román— para mí Alexis era como un hijo. Yo estaba entregado al sentimiento de la muerte de él. A mí no me gusta llorar delante de la gente, es machismo, sin embargo en el trayecto a la funeraria, muchas veces tuve que llorar al ver a la gente de los barrios llorando. Yo no estaba cuando la actitud de ella. Yo vi en los periódicos una foto de ella, ella tiene su frialdad, su manera de expresar, así es la vida”.
La pareja de amigos no quiso acusar a ningún partido político, pero dijo estar de acuerdo con que se haga una investigación para despejar dudas sobre este caso.
Es más, Román aseguró que él creía la versión del suicidio, porque alguien que vivía en la casa de Alexis se lo relató, alguien a quien él tiene años de conocer, pero que una nueva investigación sería lo mejor.
“No veo por qué, si hay alguna duda que la aclaren, no quiero hablar mal de nadie. Las razones políticas no me importan, no soy político. Soy conservador. No voy a dejarlo nunca. No me estorba en lo más mínimo, sí me preocuparía una calumnia, un asesinato, si le hicieron algo a él. Algo que tengo que criticar es que los hijos de Alexis no demandan, no hacen nada, no veo nada. Cuando hablé con el júnior (se refiere a Alexis hijo), le dije ‘si vos tenés dudas, demandá’. Es aquí en Nicaragua. No es desde New York”, opinó.
“No tengo por qué dudar de eso (de lo que le confió la persona cercana a Alexis), si tuviera un indicio real, no es que yo pienso en teorías, el primero en pegar el grito al cielo sería yo. Cuando empiezan a salir esas cosas en los medios, pues uno duda”, dijo antes de reiterar que lo mejor sería una nueva indagación.
¿Es posible hacerlo? El ex procurador Alberto Novoa, experto en Derecho Penal, cree que sí. La razón es simple. La investigación puede ser reabierta porque no fue una autoridad judicial quien dio por cerrado el caso, sino la Policía Nacional.
“La Policía no es un órgano de decisión, sino de investigación”, dijo el jurista.
Según Novoa, debe haber una denuncia para que la investigación pueda reabrirse. No necesariamente debe señalarse a alguien como responsable.
“A quién se denuncia es parte de la investigación”, explicó el ex Procurador.
De acuerdo con el artículo 221 del Código Procesal Penal (CPP), sobre la exhumación de cadáveres, que se aplicaría en el caso de que se reabra la investigación, la Policía Nacional o el Ministerio Público, según el caso, solicitarán la autorización judicial correspondiente y el apoyo del Instituto de Medicina Legal para su realización.
Si el proceso penal ya ha iniciado, la solicitud podrá ser planteada por cualquiera de las partes.
Eduardo Román recordó también que Argüello a veces tuvo depresiones, “las tuvo delante de mí, a veces me preguntaba cuando yo lo acosaba, y me decía ‘qué quiere que haga, que me pegue un tiro’. Eso decía cuando ya se sentía vencido, cuando no tenía argumentos, pero no creo que eso sea un indicio de la posibilidad de un suicidio. Yo no tengo una manera de refutar o ayudar en esta cuestión”, finalizó Román.
Las autoridades del Instituto de Medicina Legal no han convencido en los últimos días con las explicaciones que han ofrecido sobre las múltiples irregularidades en la autopsia del ex tricampeón mundial de boxeo. Más bien una de las forenses que participó en la autopsia, la doctora Ernestina Cuadra, amenazó a la periodista Elizabeth Romero por haber publicado todas estas revelaciones en el Diario LA PRENSA.
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