- El negocio de la música para celulares está animando a operadoras, fabricantes y tiendas virtuales por toda la región
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El argentino Gustavo Saucedo, gerente de Nuevos Servicios de CTI Móvil, filial de la mexicana América Móvil, camina hacia una repisa en su oficina y extrae una copia del disco compacto La Lengua Popular, de Andrés Calamaro, un rockero argentino famoso en casi toda América Latina y España. Orgulloso, muestra la dedicatoria sobre la carátula. “Es un agradecimiento del propio Calamaro”, dice, aunque aclara que no se trata de un trofeo de fans. “Durante la promoción del disco, en sólo 10 días, nuestros usuarios descargaron más de 25,000 tonos telefónicos con la canción Cinco minutos más, el corte promocional del disco”.
Dos meses después, la canción sigue entre los cinco primeros puestos del ranking de tonos descargados por los usuarios de CTI, lo que le ha valido a la compañía embolsarse US$1.5 por cada descarga, más los ingresos por la conexión. Y el sello celebra. “Para fines de agosto ya habíamos vendido 150,000 copias, Y el platino se consigue con 40,000”, dice Olga Castreno, mánager de Calamaro y de Grabaciones Encontradas, editora del artista.
Aunque Calamaro no le ha cambiado la vida a Saucedo y su equipo, el ejecutivo sabe que es el primer paso en el creciente negocio de contenido para los teléfonos móviles. “Esto recién empieza: si hoy los paquetes de valor agregado representan entre 15% y 20% de nuestra facturación, para 2010 serán el 30%”, dice.
El cálculo parece certero. Según la Cámara Argentina de Productores de Fonogramas y Videogramas (Capif), las ventas de discos tradicionales crecieron en el país sólo 2.7% durante el primer trimestre de 2007 comparado con igual período del año anterior. Mientras, las ventas digitales explotaron 276%. Y el 95% de estas correspondió al canal celular. Como resultado, la participación de este mercado en las ventas totales de la música aumentó desde 2.7% hasta 3.8%. Castreno lo sabe: “Nos dimos cuenta de que lo digital es lo que viene”, dice. “No sólo se quitan intermediarios de distribución, sino que por medio de una operadora logras un acuerdo internacional”.
El enorme crecimiento está abriendo el apetito de los operadores por toda la región. Según estimaciones de la Federación Internacional de Productores Fonográficos (IFPI, por sus siglas en inglés), las ventas por equipos móviles representan más del 90% de la distribución legal de productos musicales en Brasil. Lo mismo en México. De acuerdo con la Asociación Mexicana de Productores de Fonogramas y Videogramas (Amprofon) durante los tres primeros meses del año se descargaron —y pagaron— 6 millones de canciones a través de medios digitales, lo que sumó US$6.6 millones. Y, al igual que en Argentina, 95% de estos fue a equipos de telefonía celular. La gran diferencia es que en México las ventas de discos compactos tradicionales no crecieron, sino que se derrumbaron 27%.
Mientras las operadoras se alistan para el banquete, para las compañías disqueras el fenómeno sigue causando ambivalencia. Los medios digitales siempre les han provocado resquemor, porque facilitan el trabajo de los piratas. Pero la brutal caída en las ventas de los soportes tradicionales —como los discos compactos— hacen indispensable la búsqueda de nuevos canales de distribución. Y en ese debate, el celular aparece más atractivo que la internet tradicional. “No se puede comparar la penetración del 80% del celular con la escasa participación de la banda ancha”, dice Pablo Cancelieri, responsable de Negocios Digitales para el Cono Sur del sello EMI.
cambio tecnológico necesario
Pero para lograr la masificación y convertir el negocio en un platillo realmente apetecible es necesario que termine de producirse un nuevo cambio tecnológico. Sucede que para descargar una canción completa por la red de telefonía celular tradicional el usuario debe tener la paciencia necesaria para esperar cerca de 10 minutos. Por eso, la incorporación de las redes 3G se hace urgente. Con esta nueva tecnología, una canción podría ser descargada desde la red al teléfono celular en sólo dos segundos.
Los resultados de las operadoras que poseen 3G muestran el impacto. En Brasil, por ejemplo, Vivo —joint venture entre Telefónica y Telecom Portugal— lanzó a comienzos de año el servicio de música Play. En sólo cinco meses fueron adquiridas más de medio millón de canciones a un precio de US$2.15 cada una por los cerca de 200,000 usuarios que poseen equipos con la nueva tecnología.
LA BATALLA DEL HARDWARE
Claro, porque la batalla del hardware en esta guerra parece que será tanto o más sangrienta que la de la venta de las canciones. Los fabricantes de equipos ya no sólo deben competir con sus rivales tradicionales, sino que ahora deben enfrentar a poderosos de la industria tecnológica que están añadiendo funciones telefónicas a sus productos tradicionales. El caso más emblemático es Apple, que luego de conquistar la industria de los reproductores de música con sus diferentes modelos de iPod, lanzó a mediados de año el iPhone, un reproductor de música con funciones telefónicas.
El tercero a la mesa, además de los operadores y los fabricantes, son las tiendas virtuales de música. ¿Qué pasará con ellas si las operadoras de telecomunicaciones y los fabricantes empiezan a vender sus canciones a través de sus aparatos? “Pueden sobrevivir con el know how técnico, más que como vendedores”, dice Elías Vicente, de Signals. Un consejo que ya parece estar siguiendo iMusic, que es el soporte para las ventas en las tiendas de Yahoo! Music y MSN, entre otras.
Si le parece que hay demasiadas cuerdas para este trompo, olvídese, todavía hay más actores a la espera. Voymusic, la comunidad de blogs y podcast para los hispanos, fundada por el uruguayo Fernando Espuelas, se prepara también para ingresar a la venta de canciones. “3G será un éxito en América Latina”, dice Alejandro Cosentino, gerente general del proyecto. Con una comunidad de 3.5 millones de usuarios, Voymusic tiene facilidad para acordar con los artistas independientes —que nunca han sido amigos de negociar con los grandes sellos— y además no tiene que ceder una porción de sus ganancias a las operadoras. Al parecer, todos quieren bailar al ritmo de esta nueva música.
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