- El 3G trae la banda ancha a los celulares y la posibilidad de una revolución digital en América Latina
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Usted ya usó el celular 1G, aquel tamaño ladrillo, analógico y temperamental que sólo servía para hablar y que enmudecía cuando comenzaba a caminar. Usó los 2G, aparatos menores que además de hablar permitían transmitir mensajes cortos y, a duras penas, entrar a internet. Ya debe haber entrado o está por entrar en el mundo de los smartphones, el llamado 2.5G, en el que se puede navegar, leer y responder e-mails y bajar música y juegos. Pero con la tecnología 3G, que entró este año en América Latina, internet en la palma de la mano será por fin una realidad.
“Con estos teléfonos se puede llegar a 1 ó 2 megabit por segundo. Eso es 10 ó 20 veces más rápido que la velocidad actual. Es la banda ancha en tus manos”, dice Erasmo Rojas, director para América Latina de 3G Américas, un organismo de divulgación y orientación sobre el uso de esa tecnología en el continente.
La tercera generación de celulares promete un acceso rápido a internet, e-mail, fotos, vídeos y música. Los equipos ya son usados por más de cinco por ciento de los 3,000 millones de usuarios de celulares en el mundo, en Asia, Europa y Estados Unidos. Pero la promesa más importante para la región es que puede ser el camino para la aguardada inclusión digital.
“El 3G va a ser equivalente a lo que fueron los teléfonos prepagados en la telefonía móvil. Va a permitir el acceso de la población a datos y ser una gran oportunidad de democratizar internet, no sólo a nivel social, sino también en la localización física”, dice Carlos Eduardo Rocha, director de telecomunicaciones de la consultora Bearing Point, en Brasil. Y las operadoras ya se están poniendo a tono. “Están enfocadas en expandir la penetración móvil a los usuarios de baja renta con planes prepagados”, apunta Andrés Sciarrotta, investigador del Frost & Sullivan’s Information and Communications Technologies Group en un estudio reciente. Con 357 millones de usuarios de celulares en América Latina, 84 por ciento de ellos prepagados, según datos de 3G Américas, ese ya es el primer filón de negocio de las operadoras, que comienzan a competir con telefónicas fijas y las empresas de TV por cable que ofrecen conexión a internet.
En los últimos meses varias compañías (Personal y Movistar en Argentina, Movistar en México; Movistar y Ancel en Uruguay y Claro, en Perú) lanzaron servicios comerciales en patrones UMTS/HSPA (HSDPA+HSUPA), la evolución natural a 3G desde el GSM, el sistema mundial más usado con más de 2,500 millones de suscriptores. En diciembre del 2006, AT&T de Puerto Rico —que entró junto al mercado estadounidense— y Entel PCS, de Chile, estrenaron con sistemas UMTS/ HSDPA. Lo cierto es que la tecnología estaba lista hace seis años, pero el costo de la red, los aparatos y las licencias, y las restricciones legales ahuyentaban a las operadoras latinoamericanas.
“La banda ancha nos permite reducir las brechas digitales en la educación, en el hogar y en las pequeñas empresas”, dice Carlos Rodríguez, gerente de Productos y Servicios de la chilena Entel PCS. La empresa ofrece tarjetas de datos para la computadora, un servicio en el que debe superar los 50 mil clientes hasta diciembre, con velocidades que alcanzan un promedio de 700 Kbps, llegando a velocidades de hasta un Mbps.
Un minimódem de entrada USB también será la puerta de entrada al mercado de Telemig Celular, la primera firma brasileña lista para ofrecer un servicio de banda ancha móvil a partir de diciembre. “El servicio será competitivo en precio”, dice André Mastrobuono, presidente de Telemig Celular, que apuesta en el lanzamiento entre pequeños empresarios. “No es necesario romper paredes y ofrecer la movilidad del desktop al laptop, además de tener una velocidad cuatro veces más rápida que el ADSL”.
Las operadoras que instalaron redes 3G están invirtiendo en una primera fase en el acceso a internet y preparan para una segunda fase la oferta de teléfonos con televisión y videollamadas, en los que la principal limitación es el costo de los aparatos y la disponibilidad de servicios.
EL CASO DE BRASIL
Pero Telemig, CBTC y Claro, las otras operadoras brasileñas que están con la red 3G lista, aguardan la autorización de la Agencia Nacional de Telecomunicaciones (Anatel), que realizará el 18 de diciembre la subasta de 44 licencias 3G, cuyo valor mínimo suma US$1,600 millones. “A los 46 minutos del segundo tiempo están surgiendo dudas reglamentarias”, reclama Mastrobuono.
En tanto, Claro, filial de América Móvil, del mexicano Carlos Slim, acaba de informarle al presidente Luiz Inácio Lula da Silva que invertirá US$1,150 millones en el país en un año, la mayor parte en 3G.
Y el caso brasileño es interesante, porque Anatel ya reglamentó que la venta de frecuencias para 3G será vinculada, o sea, quien compre una región está obligado a cubrir otros municipios con menos de 30 mil habitantes (considerados menos rentables) hasta dos años después de la firma de los contratos. Quien se quede con la región metropolitana de São Paulo, por ejemplo, la más disputada, tendrá que ofrecer cobertura en los estados de Amazonas, Amapá, Pará, Maranhão y Roraima. La idea es que en 2010 todo el país esté cubierto por la tecnología y que en ocho años cerca de 3,600 ciudades tengan telefonía de tercera generación. Brasil, principal mercado de la región, tiene más de 113 millones de usuarios de celulares, 90 millones de ellos prepagados.
La entrada de las operadoras móviles en el mercado de acceso de internet debe despertar celos de las operadoras fijas y las empresas de televisión por cable, y hasta provocar una guerra de mercado por los servicios de internet de banda ancha. “Es parte del juego y el mejor de los mundos para el consumidor”, dice Rocha, de Bearing Point. Si la buena noticia del 3G es que dentro de poco el mundo va a caber en una mano, la mejor novedad para América Latina es que tal vez quepa en la mano de todos.