- Cuando la mala suerte toca a tu puerta y llueven sapos y culebras, ¿qué hacés? ¿Agarrás tu patita de conejo y no la soltás? ¿Buscás tu moneda de la suerte o luchás por encontrar un trébol de cuatro hojas?
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La mitad de un billete de veinticinco centavos, la cadena que te regaló tu abuela, un trébol de cuatro hojas, un anillo, un objeto en forma de escorpión y hasta la patita de un conejo… ¿Qué significan todas estas cosas para vos? ¿Sin ellas creerías que estás desprotegido? Había una vez una muchacha que se quejaba de tener mala suerte y le pasaba todo lo malo que te podés imaginar. Lo único que se preguntaba era ¿por qué? Y no creás que este es un cuento de camino, ¡es verídico! La chavala de la historia tiene nombre, se llama Natalia Flores Jiménez y tiene 18 años. Le han pasado unas historias que no es que queramos burlarnos de ella pero se prestan para ser la parodia del día. Cuando estoy con mis compañeros, todos empiezan a contar las historias de mala suerte que les han pasado y cuando yo hablo, me ven como si fuera una animalito raro, se hacen ojitos y luego se sueltan a burlarse de mí, cuenta Naty con cara de tristeza, mientras relata algunas de sus infortunadas anécdotas… Una vez me tocaba dar una exposición y ese día me salieron unos orzuelos horrendos, no quería salir ni a la esquina y cuando llegué al colegio todos se burlaron de mí. Otro día saliendo de mi casa, se me despegó el tacón de la sandalia. Un día me estaba bañando en la playa y el top se me hizo de lado ¡que vergüenza! Y apenas es una muestra de las tantas trastadas que le han pasado a Natalia, según ella, debido a su mala suerte. Todo controlado Ahora Naty como dice la canción tiene todo bajo control. Desde que su hermanita le regaló la mitad de un billete de veinticinco centavos como amuleto, la mala suerte es cosa del pasado. La nube negra desapareció. Todo lo que me pasa ahora es normal, nos dijo esta chica. Algo parecido le ocurrió a Erick Sobalvarro, de 16 años, quien dice que desde que encontró un trébol de cuatro hojas en el patio de su casa, ¡la mala suerte dejó de existir para él! Voy bien en clases, con mi familia, mis amigos, contó Erick. Además, dice que no le pasan encabes con tanta frecuencia. Él comenta que las cosas negativas que le pasan no son mala suerte sino que en la vida hay de todo, bueno y malo, pero eso es normal. Y ¿saben dónde esconde el trébol mágico? En su billetera y lo anda siempre. Y como lo encontró por pura casualidad y no por mandato del Mago Merlín, Erick asume que es un anuncio de la buena suerte que le espera. Imagínense que un artículo publicado en www.el-mundo.es dice que según los expertos, la probabilidad de encontrar un trébol de la suerte (de cuatro hojas), es de una entre 10 mil. ¡Qué pulso! ¡Y Erick lo encontró en el patio de su casa! A ver si nos quiere invitar para ver si encontramos alguno por ahí. Los incrédulos Así como hay quienes creen mucho en los amuletos, hay otros que los ignoran por completo. Noelia Cáceres, de 21 años, por ejemplo, nos cuenta que ella no cree en la suerte ni en los amuletos. La buena o mala suerte no existe, simplemente cada quien cosecha lo que siembra, nos dijo. ¡Ah!, pero esta chica toma en consideración que cada persona tiene su manera de ver el mundo. Así que si alguien cree en los amuletos ¡no hay clavo! Igual, pueden ser amigos. Otro es el caso de Rodrigo Madrigal, de 15 años, quien dice que su abuelita le regaló una cadena con una cruz y le dijo que nunca se la quitará porque lo protegería de todas las vibras negativas. Yo no creo en eso y a veces no la uso y no me pasa nada, comentó Rodrigo. Asimismo, dice que esos son puros cuentos de pueblo y, sobretodo, de los abuelitos. ¿Serán puras casualidades? Para que vean que no nos burlamos únicamente de ustedes, aquí les cuento algo que me pasó. Estaba sentada en el parque de mi pueblo, San Marcos, cuando en eso pasó un pájaro y me llenó toda de… guácala… Entonces dije: Mejor me quitó de aquí. Y mi querido novio me contestó: Las probabilidades de que ese pájaro regrese son casi nulas. Y ¿qué creen? Cuando estaba terminando de limpiarme el excremento del bendito pájaro, ¡puff!, me cayó la segunda tanda. Ja ja ja… ¿Sería mala suerte o simple casualidad? Lo bueno es que a todos nos pasa. Tal vez a unos más que a otros. De todas formas, cada quien es libre para decidir si quiere tener un amuleto de la suerte o no. Lo único que puedo hacer es desearles buena suerte para los que creen que existe. Clasificación
Obsesivo
Incrédulo
Dudoso
de la vida real
Para creer en un amuleto tiene que ser uno bueno. Por ejemplo, que alguien te regale algo muy preciado, eso sí puede darte buena suerte.
No soy supersticiosa. A veces leo los horóscopos y me pasan las cosas que leí pero son casualidades, no es buena suerte. No creo en la suerte. Además, me anoto en rifas ¡y nunca de saco nada! Sí creo en los amuletos porque soy una persona supersticiosa pero no tengo uno. Para mí un amuleto tiene que ser algo en lo que confiés y tengás la
fe de que te dará suerte. Un amuleto para mí podría ser una estampilla religiosa, la virgen de Guadalupe…
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