Una noche de puro rock

Camiseta negra y melenas sueltas fue el “look” del concierto Llegamos a eso de las siete y treinta de la noche. El bullicio de los chavalos que esperaban entrar al concierto era implacable. La emoción de saber que verían a la banda española, Mago de Oz, era evidente. Todo el pueblo roquero saltaba de alegría. […]

  • Camiseta negra y melenas sueltas fue el “look” del concierto


Llegamos a eso de las siete y treinta de la noche. El bullicio de los chavalos que esperaban entrar al concierto era implacable. La emoción de saber que verían a la banda española, Mago de Oz, era evidente. Todo el pueblo roquero saltaba de alegría.

El primer show estuvo a cargo de Vortex y en cuanto empezaron a tocar, la malla que separaba VIP del área general ¡se esfumó! Estos chicos sí que se pasan, ni siquiera esperaron que entrara Mago sino que con anticipación hicieron lo que quisieron.

Pero que quede de lección para los organizadores: Jamás vuelvan a hacer VIP en un concierto de rock. “¿Cómo van a dividir un concierto de rock?”, nos dijo Cesar Espinoza, de 18 años, quien disfrutó el concierto al máximo.

¿Caminar? Esa palabra era inexistente en este concierto. Había tanta gente que con costo podías volver a ver al que tenías a la par.

Claro que eso no fue impedimento para los que querían armar alboroto. ¡Fue increíble! Se miraban masas moviéndose de un lado a otro. De repente alguien me gritó: —¡Cuidado! Pero yo ya estaba en el piso. Fue un descontrol total, pero para qué, estuvo cool.

El plato de la noche

Cuando Mago de Oz inició su espectáculo como a las nueve de la noche, el público se desbordó de alegría. Y cuando cantaron Fiesta pagana, los fans empezaron a saltar y a cantar junto con ellos. Además, todos coreamos junto a la banda: El poema de la lluvia triste, La costa del silencio, Satania, entre otras canciones que de tanto gritarlas quedé ronca.

¿Y el escenario? Pues, esperábamos más, era bien sencillo. Pero los trajes de los cantantes españoles superaban las expectativas. José, el vocalista, vestía una capa al estilo drácula; Txus, el baterista llevaba un quepi y el resto llevaban unos pantalones negros de cuero y unas camisetas también negras.

Lo que sí estuvo de la patada fue la tiradera de vasos, botellas (plásticas por supuesto) y la empujadera que se armó. Imagínense que hubo varios desmayados por el sofoque y claro que no fui la excepción… ¡Todo por Mago de Oz!

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