Algunas veces sientoque soy la cuerdaque te atay evita mostrar tu estrella,y a veces creoque soy la piraña que cuelga de tus ramasestremecidas. ¡Oh! Mi hada amigaque abre mi reja infinita. Me embriago de delirios cuando muestras tus pupilas llenas de pedrerías. La madre utópicadel mundo real,apetitosa de una armonía gloriosa, colores apacibles,cubierta de piel de elefantey das golpes de ala como las águilas —unafrase de RD—heroína como la de un cuento de hadas, que desde el abismo ha de volar.

Para mi madre   Dallana González Para mi madre   Dallana González Algunas veces sientoque soy la cuerdaque te atay evita mostrar tu estrella,y a veces creoque soy la piraña que cuelga de tus ramasestremecidas. ¡Oh! Mi hada amigaque abre mi reja infinita. Me embriago de delirios cuando muestras tus pupilas llenas de pedrerías. La […]

Para mi madre

 

Dallana González



Para mi madre


 



Dallana González



Algunas veces siento
que soy la cuerda
que te ata
y evita mostrar
tu estrella,
y a veces creo
que soy la piraña
que cuelga de tus ramas
estremecidas.

¡Oh! Mi hada amiga
que abre
mi reja infinita.

Me embriago de delirios
cuando muestras
tus pupilas llenas
de pedrerías.

La madre utópica
del mundo real,
apetitosa
de una armonía gloriosa, colores apacibles,
cubierta de piel de elefante
y das golpes de ala
como las águilas —una
frase de RD—
heroína como
la de un cuento de hadas, que desde el abismo
ha de volar.

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