Gracias es lo que puedo decir. Gracias por los poemas que no son míos, sino tuyos. Gracias por esta inspiración y por este pedacito de tu ser, que sin querer te he robado, perdona aquellos versos. Aquellos versos, que sin pensarlo, calan cada línea y cada página, y cada uno de mis pensamientos que no sé si realmente son. Gracias porque aprendí que todo poeta necesita de una musa, porque no hay vida sin razón y mucho menos poema sin corazón. Gracias por ser mi musa, y por esta necesidad que en ti he descubierto y que de no haberlo hecho estaría ahora ya muerto como fuente sin agua. No preguntes y no digas ¿por qué? Porque no tengo respuesta cierta, solo te sé decir, que cada verso es como tu corazón, en el que cada uno hasta la última gota ha quedado sin aliento. Sólo te digo, gracias, y perdona la imprudencia que trato de tener musa sin poseerla siquiera. Pero qué puedo hacer, mentir no puedo, porque escribo lo que siento y tan sólo digo que tu aliento es la virtud de mi pensamiento. Afac Araica Cruz

Gracias   Gracias   Gracias es lo que puedo decir. Gracias por los poemas que no son míos, sino tuyos. Gracias por esta inspiración y por este pedacito de tu ser, que sin querer te he robado, perdona aquellos versos. Aquellos versos, que sin pensarlo, calan cada línea y cada página, y cada uno de […]

Gracias

 



Gracias


 





Gracias

es lo que puedo decir.

Gracias por los poemas

que no son míos,

sino tuyos.

Gracias por esta inspiración

y por este pedacito

de tu ser,

que sin querer

te he robado,

perdona aquellos versos.

Aquellos versos,

que sin pensarlo,

calan cada línea

y cada página,

y cada uno

de mis pensamientos

que no sé si realmente son.

Gracias

porque aprendí

que todo poeta

necesita de una musa,

porque no hay vida

sin razón

y mucho menos

poema sin corazón.

Gracias

por ser mi musa,

y por esta necesidad

que en ti he descubierto

y que de no haberlo hecho

estaría ahora ya muerto

como fuente sin agua.

No preguntes y no digas ¿por qué?

Porque no tengo

respuesta cierta,

solo te sé decir,

que cada verso

es como tu corazón,

en el que cada uno

hasta la última gota

ha quedado sin aliento.

Sólo te digo, gracias,

y perdona la imprudencia

que trato de tener musa

sin poseerla siquiera.

Pero qué puedo hacer,

mentir no puedo,

porque escribo

lo que siento

y tan sólo digo

que tu aliento

es la virtud

de mi pensamiento.

Afac Araica Cruz

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