La mayoría que piensa, no la que atiza

Alfredo González Holmann

En noviembre pasado, Sergio Ramírez escribió un artículo citando un pensamiento de Amos Oz, que dice: “Imaginarse al otro es un antídoto poderoso contra el fanatismo y el odio”, pensamiento que ha conmovido al ex Vicepresidente, quien después de recién probarlo lo considera cierto, pero éste siempre ha existido.

Menciona el ex Vicepresidente: “Supongo que viviríamos (ticos y nicas) mejor avenidos unos con otros si Nicaragua no padeciera de tanta pobreza, y quienes buscan el sustento y el de sus hijos no tuvieran que emigrar de manera masiva a Costa Rica; si las oportunidades de una vida mejor para los nicaragüenses en su propio suelo no fueran tantas veces atajadas por la injusticia, el egoísmo y la corrupción, y los repartos arbitrarios de poder”. Así es, pero esto es secuela de su fanático co-gobierno, que por no imaginarse al otro hizo retroceder nuestro país cuarenta años en todos los indicadores del bienestar humano.

No imaginó a sus compatriotas mientras co-gobernó, pues se hubieran evitado muertes, la guerra, el servicio militar obligatorio, las confiscaciones, las migraciones forzadas, los racionamientos, la supresión de la libertad de expresión, y la pobreza generalizada, etc., que ocurrieron durante el violento gobierno de diez años en que participó.

Imaginarse es sinónimo de comprenderse y comprender es intuir e intuir es sinónimo de descubrir. No es nuevo descubrir que los humanos somos libres e iguales y esa libertad nadie la puede prohibir, es su primordial pertenencia. La humanidad tiene por naturaleza la libertad y el derecho a la propiedad privada, y eso es lo que durante él co-gobernó, no pudo imaginar. No es nada nuevo ni difícil imaginarse al otro. Desde hace miles de años y en todas las religiones del mundo están esos valores, la católica dice; amarás a tu prójimo como a ti mismo. Estos milenarios valores fueron escritos porque, para convivir, es indispensable que te imagines al otro, para que lo respetes como a ti mismo y por ende se respete uno mismo, son los inicios y los límites de la libertad y sólo se progresa cuando se convive en libertad. Esta racionalidad es el fundamento del poder, de la vida moral y del bien común. Abraham Lincoln decía: “Aquel que le quita libertad a otro no la merece para sí mismo”.

Lo aludido es aprobación y el resultado de nuestra rancia falta de entendimiento que data del siglo pasado, que sólo pobreza y desentendimiento ha conseguido, con nuestros vecinos y principalmente entre nosotros mismos, por no entender la naturaleza humana. Contexto que es semejante a la respuesta que dio Alexander Yakovlev en entrevista en la que se le preguntó lo siguiente: ¿En definitiva, por qué fracasó el comunismo?, y respondió: “Porque no se adaptaba a la naturaleza humana”. Yakovlev fue héroe de la Segunda Guerra Mundial, miembro del Partido Comunista y mano derecha de Gorbachov cuando se disgregó la URSS.

Yo creo que en nuestro país, en la mayoría que piensa, no la que atiza, lo que hay es un sentimiento de congoja, debido a que somos endebles en nuestros entendimientos y conocimiento de convivencia o democracia, de futuro no se vislumbra un claro liderazgo con la visión imperiosa y determinante, y probablemente podemos nuevamente ser protagonistas de contextos como los citados; que fracasamos y nos devastamos por no estar capacitados de imaginar la sencilla naturaleza humana.

El autor es Master en Administración de Empresas

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Editorial
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