Las aceras

Adolfo Bonilla

Todo mundo sabe que las calles se hicieron para circulación de cualquier tipo de vehículos, especialmente los motorizados. De igual manera se sabe que las aceras se idearon para la circulación de peatones, lo que pasa es que muchas veces los ciudadanos entorpecen estas funciones.

Por ejemplo, es común encontrarse en las aceras malas construcciones para entradas de garaje; asimismo, se puede encontrar en estos andenes arena, piedrín, ripios de construcciones, como también monte, basura, muritos que dividen los predios o para detener el paso del agua, lo mismo que vehículos atravesados que obstruyen por completo el paso de los transeúntes. A todo esto se le puede agregar que en muchas partes de noche las aceras quedan en la oscuridad, ya sea por falta de luminarias o porque la iluminación no penetra la vegetación, lo cual provoca que el peatón tropiece con cualquiera de los estorbos descritos.

Por otra parte, en lugares de bastante movimiento vehicular y peatonal se instala todo tipo de negocios en estos andenes, de lo cual sobran ejemplos. Baste mencionar, en Managua, el Mercado Periférico Occidental (del portón del Cementerio Occidental dos cuadras al norte), donde la acera está copada con comiderías, ventas de ropa y otros enseres, lo cual dificulta el tránsito de los caminantes. Otro caso es el centro comercial Linda Vista, donde la acera de la entrada de en medio está llena de comiderías, refresquerías, cambistas y otros negocios. Para rematar, los conductores de vehículos que cambian dólares se detienen en ese mismo callejón obstruyendo el paso a los demás vehículos y a las personas que se ven obligadas a bajarse a la calle.

El problema es que en todos estos casos los peatones tienen que utilizar las calles, que generalmente son sumamente traficadas, como en el caso del Restaurante Burger King de Linda Vista, que hizo un canal de entrada vehicular utilizando todo el andén peatonal (de Sur a Norte), de tal forma que el que va a pie tiene que arriesgar la vida tirándose a una calle altamente traficada. Además, hay trechos en distintas partes de la ciudad donde ni siquiera existen las aceras, a pesar de que el tráfico de vehículos es pesado.

Otra de las amenazas al tránsito peatonal lo constituyen las cloacas sin tapa que aparecen en algunas esquinas, al bajarse de la cuneta, lo cual se convierte en trampa peligrosa para aquellas personas que transitan por primera vez en esos lugares, especialmente en horas de la noche. En fin, existen tantos obstáculos en las veredas de la capital que sería un cuento de nunca acabar el tratar de señalarlos aquí, pero que además todos los habitantes están tan familiarizados con ellos que lo toman como una situación normal; sin embargo, algo hay que hacer para corregirlos porque todo esto es un grave atentado contra la seguridad física de las personas que transitan a pie en Managua, ya que en muchos de esos sitios tienen que forzosamente caminar por la calle corriendo el riesgo de que los atropelle algún vehículo.

En algunos países desarrollados fácilmente introducen demanda contra el dueño del predio donde circula a pie algún ciudadano que por culpa de cualquiera de estas circunstancias sufre algún accidente, por leve que éste pueda parecer. Antes de que eso comience a surtir efecto en Nicaragua, conviene empezar a poner en orden las calles y las aceras, en algunas de las cuales se instalan talleres completos de mecánica o de cualquier otra índole. Ya es hora de entrar a la modernidad. Esto tal vez estaba bien cuando la ciudad tenía 80 mil habitantes (y había pocos vehículos motorizados en circulación), pero no en estos tiempos cuando hay un movimiento vehicular inmenso y acelerado.

He aquí uno de los tantos retos que tiene el nuevo Alcalde del municipio de Managua, Dionisio Marenco. A ver, Nichó… ¿qué me diciembre?

El autor fue líder sindical.

Editorial
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