Denis H. Meléndez Aguirre
El 17 de julio del año en curso, el doctor Jorge Huete Pérez publicó en la página de Opinión del Diario LA PRENSA el artículo Transgénicos a la Guillén. En él se ofrecen algunos conceptos que, desde nuestra perspectiva, no se ajustan a la realidad ante la presencia en Nicaragua y Centroamérica de transgénicos. Es en este orden que presento mis consideraciones. Me preocupan los posibles impactos en: salud humana, economía de los pequeños productores, en la diversidad biológica y al ambiente en general.
En septiembre del año 2000, en el marco de la Asamblea General de Naciones Unidas, Jefes de Estado y de Gobierno ofrecieron y suscribieron la Declaración del Milenio. Este instrumento en una de sus partes establece que “es necesario actuar con prudencia en la gestión y ordenación de todas las especies vivas y todos los recursos naturales, conforme a los preceptos del desarrollo sostenible”. En nuestras raíces culturales ese pensamiento se resume con que es mejor prevenir que lamentar.
En la Alianza de Protección a la Biodiversidad estamos a favor de la ciencia, del desarrollo de la tecnología, de que los resultados de la investigación contribuyan al bienestar de amplios sectores de la humanidad, que la docencia estimule a la investigación, que el desarrollo científico sea para el bienestar y para una vida sana y saludable de las personas. Evidentemente, no nos guiamos ni por dogmas, ni por mitos, ni por prejuicios, simplemente demandamos precaución ante eventuales riesgos para la salud y la vida de las personas.
A mediados de febrero del 2005 la Alianza de Protección a la Biodiversidad presentó los resultados de un monitoreo para la detección de presencia de transgénicos. Éste se llevó a cabo en ayuda alimentaria, importaciones de semillas y productos alimenticios procesados industrialmente. Los análisis fueron realizados en un laboratorio especializado de Estados Unidos. Lamentablemente los resultados confirmaron una vez más la presencia de transgénicos. Esta información es pública.
El 22 de junio, la Alianza de Protección a la Biodiversidad entregó a un grupo de parlamentarios el anteproyecto de Ley sobre Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados en aras de contribuir al establecimiento de un marco de seguridad de la biotecnología. El Estado de Nicaragua, en septiembre del 2003, ratificó el Protocolo de Cartagena y pasó a formar parte de este instrumento, por lo que se tiene la obligación de adoptar el marco regulatorio que permita controlar responsablemente el uso de productos de la biotecnología.
Expreso mis dudas sobre los sistemas rigurosos de evaluación de la seguridad de la biotecnología. Ofrezco dos ejemplos: Recientemente en un laboratorio del primer mundo se cometió el error de enviar a destinos equivocados más de tres mil muestras de la llamada gripe asiática. Se evidencia la fragilidad para manipular organismos en los laboratorios. Esta información fue del dominio público. No se han conocido ni las medidas que se adoptaron ni las consecuencias de este error.
Otro ejemplo, desde abril de 1958, de acuerdo a estudios realizados por el doctor Charles Hine, de la Escuela de Medicina de la Universidad de California, en San Francisco se conocía de los efectos devastadores del agrotóxico sintético DBCP. Todo este daño se conocía en los laboratorios donde se manipularon estos productos, pero se aplicaron exponiendo a miles de personas. Para muestra un botón : miles de estas personas actualmente están frente a a Asamblea Nacional. Le confieso doctor Huete que no es alharaca, sino tragedia real.
Debemos abrir un debate sobre los transgénicos. Es urgente que el país decrete una moratoria que frene la introducción de transgénicos. Que la Asamblea Nacional inicie una consulta el anteproyecto de ley. Tengamos presente el espíritu de la Declaración del Milenio sobre “El respeto de la naturaleza… Sólo así podremos conservar y transmitir a nuestros descendientes las inconmensurables riquezas que nos brinda la naturaleza. Es preciso modificar las actuales pautas insostenibles de producción y consumo en interés de nuestro bienestar futuro y en el de nuestros descendientes”.
El autor es activista de la Alianza de Proteccióna la Biodiversidad-Nicaragua.