“Convivencia familiar” para Alemán

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“Convivencia familiar” para Alemán





La vía más fácil que podía encontrar el FSLN para dejar en libertad a Arnoldo Alemán es sin duda la de concederle el privilegio del régimen de la convivencia familiar, aunque para eso tuvieran que montar una burda farsa judicial y atropellar a la Procuradoría General de la República.

El régimen de convivencia familiar, como ahora es bien conocido, significa que el reo Arnoldo Alemán queda en libertad, podrá movilizarse por donde quiera como cualquier persona común y corriente, con la excepción de que —todavía— no podrá salir del país ni votar en las elecciones ni ser elegido para ejercer algún cargo público de gobierno y representación.

Pero nadie le podrá impedir que participe en actividades políticas, en las que de todas maneras siempre ha participado, pues en su residencia se ha reunido semanalmente el Comité Ejecutivo del PLC; a su casa llegan en romería permanente, para rendirle pleitesía, toda clase de personajes y funcionarios políticos, civiles y religiosos; y su figura siempre ha estado presente —al menos en forma mediática—, en los eventos de su partido, como la convención nacional del PLC que tuvo lugar el recién pasado 11 de julio.

En realidad, el otorgamiento de libertad a Arnoldo Alemán con el pretexto de concederle el beneficio del régimen de convivencia familiar, aunque no satisface por completo la exigencia del PLC —y del mismo Alemán y su familia—, que consiste en la libertad absoluta de pena y de cargos por corrupción, sin embargo mejora notablemente la situación del caudillo liberal devenido en reo, puesto que le permitirá una total libertad de movimientos políticos. Y sobre todo, esta maniobra representa una salida para el Frente Sandinista y para Daniel Ortega, que han obtenido muchas cuotas de poder político gracias al PLC a cambio de la promesa de dejar en libertad a Arnoldo Alemán y exonerarlo de los cargos que pesan sobre él, pero hasta ahora no le han cumplido.

El principal problema para Daniel Ortega y la cúpula del FSLN es que no pueden justificar ante sus bases, la liberación de pena y de cargos de Arnoldo Alemán. Eso es lo que explica que de vez en cuando Ortega ataca a Alemán con su conocida virulencia verbal, y jura hasta por la cruz de Cristo que nunca apoyará su puesta en libertad, pero al mismo tiempo, por debajo y aprovechando los mecanismos de influencia y control que tiene sobre las autoridades judiciales, el FSLN maniobra para de alguna manera sólo medio cumplir el compromiso que tiene con Arnoldo Alemán y la cúpula del PLC. Pero sin dejarlo libre por completo, porque quiere seguir usándolo como instrumento de su estrategia política para avanzar hacia la conquista de todo el poder.

En este contexto es que hay que ver la maniobra para poner en libertad a Arnoldo Alemán por medio del privilegio de la convivencia familiar — manteniéndolo jurídicamente como reo—, con el pretexto de que es una medida que está prevista en el Código Procesal Penal de Nicaragua que la jueza supuestamente está obligada a cumplir.

Pero es obvio que el régimen de convivencia familiar no aplica en el caso de Alemán, quien evidentemente tiene suficiente salud y energía como para engendrar a menudo robustos hijos y dirigir las actividades de su partido. La verdad es que si el estado de salud de Alemán fuese la verdadera razón para ser beneficiado con la convivencia familiar, los muchos presos que realmente están enfermos desde hace mucho tiempo deberían estar en libertad.

De manera que todo esto no es más que una farsa política y judicial para encubrir el cumplimiento parcial del compromiso de Daniel Ortega y la cúpula del FSLN, de poner en libertad a Arnoldo Alemán a cambio de todas las ventajas políticas que aquéllos le han concedido. ¿O es que alguien puede ser tan ingenuo como para creer que fue a cambio de nada que Arnoldo Alemán y la cúpula del PLC le regalaron a Daniel Ortega y el FSLN el control de la Asamblea Nacional, de la Corte Suprema de Justicia, del CSE, de la Contraloría, etc.? ¿O alguien puede creer el cuento de que el pacto de Ortega con Alemán es para golpear a “la oligarquía” y “promover la reconciliación nacional” entre los nicaragüenses?

Ciertamente, donde debería estar Alemán de acuerdo con la ley y la justicia es en un centro de rehabilitación penal. Si está en su casa y ahora queda en completa libertad, es porque la justicia y la ley han sido pervertidas por el pacto libero-sandinista.

Editorial
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