Acreditación universitaria

Gilberto Bergman Padilla

Desde hace poco más de tres años, (octubre del 2001), el subsistema de la educación superior en su conjunto: universidades públicas y privadas en Nicaragua, se han visto agitadas por el tema de la acreditación universitaria. Este acontecimiento, de consecuencias extraordinariamente beneficiosas para toda la educación y el desarrollo del país, es el resultado del exitoso Proyecto BID/ 1072SF-NI “Modernización y Acreditación de la Educación Terciaria” que finaliza precisamente ahora, en junio 2005, y cuya II Fase debe despuntar a más tardar en los primeros meses del 2006, con la creación del Sistema Nacional de Acreditación.

Pese a que, por tanto tiempo, (más de tres años), este tema ha estado en la noticia y de haber involucrado a tantas personas, mucha gente se pregunta qué es realmente la acreditación, cuál es su significado, qué beneficios trae a los estudiantes, a los padres de familia al país en general.

Empecemos por definir qué significa la acreditación. “Acreditar hace referencia a dar seguridad de que una persona, cosa u organización es lo que representa o parece ser”. Son sinónimos de acreditar los siguientes términos: confirmar, probar, justificar y demostrar. Confirmar a su vez es sinónimo de certificar, aseverar y asegurar, según la Red Latinoamericana de Cooperación Universitaria, RLCU.

Cuando hacemos referencia a la educación superior, el término acreditar se utiliza para confirmar, demostrar que una institución universitaria o un programa, digamos la carrera de Administración de Empresas, cumple con los requerimientos o estándares de calidad exigidos por una agencia de acreditación.

Esta misma definición puede ser expresada de diferentes maneras, por ejemplo: la acreditación es el acto mediante el cual el Estado, a través de una agencia u organismo de acreditación, da fe pública y reconoce, confirma y da seguridades sobre la calidad del funcionamiento de la organización de una institución, como de sus programas académicos.

La acreditación de una institución de educación superior es expresada en un documento, en el que se certifica que la misma cumple con su misión, sus objetivos, sus principios; es decir, que es fiel a todo aquello a lo cual se ha comprometido públicamente ante la sociedad. Esta declaración, requiere ser verificada por pares evaluadores externos, a fin de establecer si efectivamente lo que se dice se cumple. Este juicio externo es la constancia que se requiere para avanzar al paso de la acreditación. Al cumplir con los requisitos establecidos decimos que es una institución cuyos servicios educativos son de calidad. O sea, que una institución universitaria es de calidad si está acreditada. En efecto, calidad y acreditación son términos consustancialmente unidos. Por tanto, queda claro que la acreditación es el camino de la construcción de una educación de calidad y el instrumento más avanzado, si otras condiciones se dan, para potenciar el desarrollo nacional.

El Consejo Nacional de Universidades (CNU), según lo establece la Ley 89, es el organismo nacional facultado para autorizar el funcionamiento de las instituciones de educación superior. Debe entenderse con toda claridad, que el CNU no es un organismo de acreditación de instituciones de educación superior: centros de educación superior o universidades, sino que está facultado solamente para autorizar su funcionamiento. La acreditación es un proceso mucho más complejo, que simplemente tener la facultad de autorizar el funcionamiento de algo.

En Nicaragua no existe todavía un organismo o agencia que acredite a las universidades y, en el ámbito centroamericano, solamente hay una agencia de acreditación, que es el Sistema de Acreditación de las Universidades Privadas de Centroamérica (Auprica), al cual están acreditadas solamente tres universidades: la Universidad de Ciencias Comerciales (UCC), Universidad Americana (UAM) y la Universidad Iberoamericana de Ciencia y Tecnología (Unicit).

Como puede apreciarse, Nicaragua tiene urgencia de contar con su propio sistema de acreditación, el cual, como se dijo, debe empezar, aunque en forma experimental, a partir del próximo año. Este sistema que esperamos sea único, tanto para universidades públicas como privadas, permitirá elevar la calidad de la educación superior nicaragüense, a los niveles que exige la realidad de la globalización.

El autor es rector de la Universidad de Ciencias Comerciales (UCC)

Editorial
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