Willy Rivas Icaza
Por estar nuestros políticos sumergidos en luchas intestinas y ambiciones políticas cedimos a Costa Rica, el Guanacaste y el territorio en litigio, a Honduras.
Sin embargo, se siguen cometiendo los mismos errores que cometieron nuestros políticos de antaño, ya que estamos a punto de echar al traste el futuro de los nicaragüenses, por tratar de ignorar: 1. La ratificación del DR-Cafta; 2. Plan Puebla/Panamá; 3. La ayuda de la Cuenta del Milenio; 4. El respaldo de la comunidad internacional, del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, etc. Además de lo anterior, tenemos un problema enorme con el alza internacional del petróleo (crisis energética).
Pero en vez de estar unidos para enfrentar estos desafíos, estamos más divididos que nunca, y nos creemos muy vivos e “inteligentes”. La falta de unidad entre la Asamblea y el Ejecutivo es tal que este último se vio obligado a decretar el estado de emergencia económica por el problema energético, pues de lo contrario el país se hunde.
Hay mucho que hacer en Nicaragua en el aspecto económico, pero la mediocridad de nuestros políticos se está anteponiendo al desarrollo y progreso, sin importar llevar al país al despeñadero. Para enumerar unas cuantas necesidades de las muchas que está solicitando la comunidad nicaragüense, me permito dar a continuación un detalle de ellas:
1) Una buena carretera al Atlántico. 2) Un puerto de aguas profundas en el Caribe. 3) Buscar la independencia del petróleo para producir la energía eléctrica. 4) Reforestación de Nicaragua. 5) Mejor educación de conformidad a las necesidades del país. 6) Mejor sistema de salud. 7) Seguridad ciudadana. 8) Leyes y decretos beneficiosos a todos los nicaragüenses (no a unos pocos). 9) Dar estabilidad política/económica a Nicaragua. 10) Necesidad de dolarizarnos por completo. 11) Convivencia pacífica por un buen tiempo (de 5 a 10 años), etc.
¿Cómo y qué hacer, si Nicaragua está inmersa en grandes problemas económicos/sociales y no se tienen los recursos y la tecnología para el desarrollo antes mencionado? Está claro que no podemos quedarnos de brazos cruzados, por algún punto debemos iniciarnos.
Lo lógico es analizar dónde se encuentran nuestras principales fortalezas (si es que tenemos alguna). Yo creo que sí tenemos, y por estar en pleitos de vecinos no la desarrollamos integralmente, como son el turismo y la agroindustria.
En este caso, quiero referirme exclusivamente a la agroindustria. El profesor harvardiano, doctor Michael Porter, nos llamó a los nicaragüenses a desarrollar a nivel nacional los “clusters” agrícolas. Esta brillante idea de este gurú, que entiendo el Gobierno ya la está implementando, se podría hacer crecer procurando darle valor agregado a los productos agrícolas y así tener un desarrollo vertical y horizontal en la producción.
Debemos estar claros de que la agricultura como tal no sacará a Nicaragua del subdesarrollo y mucho menos al campesino, de la miseria y pobreza. Entonces, ¿por qué no usar el concepto de zonas francas para ayudarnos a salir de esta miseria, trasladando este invento al desarrollo de los “clusters” agrícolas bajo un concepto de desarrollo económico vertical y horizontal de zonas francas agrícola (ganadera, etc.)/industrial.
Para este aspecto de verticalidad y horizontalidad se debería incentivar en forma agresiva el desarrollo de cooperativas que integren tipos de sociedades anónimas para que los agricultores (ganaderos, etc.) que abastezcan a la industria sean accionistas de éstas y los industriales sean accionistas de las tierras que los abastecen.
En términos simples: tenemos la tierra, la mano de obra, la materia prima, requerimos una estructura de capital y legal para armar el muñeco y echar a andar la rueda de la producción agrícola-industrial, en contraposición de las zonas francas de maquilado, donde todo se importa excepto la mano de obra.
El autor fue presidente de la Cámara de Comercio de Nicaragua