Ana Murillo Argüello
El 15 de junio de 1972, en Estocolmo, Suecia, la asamblea general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente designó el 5 de junio como el Día Mundial del Medio Ambiente.
En esa oportuna ocasión se recomendaron 196 medidas que deberían tomar en cuenta los gobiernos y organismos internacionales para detener la contaminación del suelo, de las aguas y del aire, con miras a hacer más profunda la conciencia universal de la necesidad de proteger y mejorar el medio ambiente.
¿Pero por qué se celebra este día? En la década de 1950 la palabra “contaminación” se comenzó a oír con más frecuencia, iniciándose de esta forma los estudios acerca de los efectos negativos sobre el medio ambiente. En los años sesenta la preocupación pasó de los científicos a la gente común, que empezó a sufrir las consecuencias en la vida diaria.
Según un informe presentado en el año 2004 por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) y el Centro Mundial de Monitoreo de la Conservación (CMMC), más de 20 millones de hectáreas de bosques se pierden en el mundo anualmente, ello sin incluir las grandes extensiones que son degradadas por prácticas forestales destructivas, sobre aprovechamiento forestal, contaminación, sequías y minería, entre otros.
El informe plantea que el planeta ha perdido alrededor del 33 por ciento de sus ecosistemas naturales en los últimos 30 años, al tiempo que la presión sobre la tierra que se ha incrementado en más del 50 por ciento durante el mismo período de tiempo, principalmente debido al aumento en los patrones de consumo sobre los recursos naturales renovables y la contaminación.
La Constitución de la República de Nicaragua, en su capítulo III artículo 60 establece que: Los nicaragüenses tienen derecho de habitar en un ambiente saludable. Es obligación del Estado la preservación, conservación y rescate del medio ambiente y de los recursos naturales.
Cabe mencionar que este problema tiene que ver con cada uno de nosotros y con todo nuestro entorno. Debemos motivar a las personas a convertirse en agentes de desarrollo sustentable y promover la comprensión de las comunidades como un detonante en el cambio de actitudes hacia temas ambientales.
Por lo tanto, en esta conmemoración hago un llamado a la sociedad en general que las cifras plantadas al inicio de este artículo, son representaciones de suma advertencia, una amenaza para el ambiente y por lo tanto para el ser humano. Debemos luchar todas y todos juntos para tomar decisiones adecuadas que ayuden a conservar nuestro medio ambiente.
La autora es Relacionista Pública de la CPDH.