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Derechos Humanos en Cuba
La Comisión de Derechos Humanos (CDH) de la ONU aprobó ayer durante su asamblea general que celebra anualmente en Ginebra, Suiza, una resolución propuesta por Estados Unidos —y respaldada por la Unión Europea y otros 12 países, entre ellos El Salvador, Canadá, Mónaco, Japón, e Israel— sobre la violación de los derechos humanos en Cuba. La resolución, aprobada con 21 votos a favor, 17 en contra y 15 abstenciones, pide a Christine Chanet, representante para Cuba de la Alta Comisionada de los Derechos Humanos de la ONU, que determine si el Gobierno cubano tomó en cuenta las anteriores decisiones de la CDH.
Ésta es la octava ocasión, desde 1998, que la CDH de la ONU aprueba una resolución sobre Cuba, considerada por las autoridades cubanas y los fervientes partidarios de su régimen comunista como una “agresión del imperialismo yanqui”. Sin embargo, pese al escándalo de los portavoces del régimen comunista cubano y sus partidarios en otros países, la resolución de la ONU no condena explícitamente las violaciones a los derechos humanos que se cometen en Cuba. Y no lo puede hacer sencillamente porque muchos gobiernos que forman parte de la CDH son ellos mismos feroces violadores de los derechos humanos; y otros no lo hacen por intereses económicos o por un incomprensible temor a enfrentarse con la tiranía castrista.
Antes de la votación de ayer en Ginebra, la organización internacional Periodistas sin Fronteras —que vela por la libertad de prensa y la vigencia de los derechos humanos en todas partes del mundo— señaló que de los 53 países miembros de la CDH de la ONU, 25 ni siquiera han ratificado las convenciones y tratados internacionales sobre derechos humanos. Y aseguró, con toda razón, que es vergonzoso que un país tan antidemocrático como Libia, sea el que preside la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, en la que además figuran gobiernos ferozmente represivos como China comunista, Cuba, Zimbabwe y Arabia Saudita.
En esa misma línea, el director de “Human Rights Watch”, José Miguel Vivanco —quien también ha condenado enérgicamente la violación de derechos humanos cometida por militares estadounidenses en la prisión iraquí de Abu Graib y en la cárcel para supuestos miembros de Al Qaeda, en Guantánamo— declaró que la presencia inclusive preeminente de gobiernos violadores de los derechos humanos en la CDH de la ONU, significa que “los zorros están a cargo del gallinero. Allí los peores violadores de los derechos humanos se protegen a sí mismos y actúan como verdaderas mafias”, dijo Vivanco
Pero aquí en Nicaragua, organizaciones y personas de izquierda que apoyan al régimen de Fidel Castro le exigieron al Gobierno que se pronunciara contra la propuesta de resolución aprobada ayer, pues aunque nuestro país no es miembros de la comisión de Ginebra sin embargo participa en su asamblea anual, con derecho a voz. Sin duda que los partidarios de la dictadura comunista de Cuba tienen derecho a defenderla y a justificar las brutales violaciones a los derechos humanos que se cometen en ese país. Lo raro —inclusive anormal— es que no haya en Nicaragua organismos ni personas que se interesen por la defensa de los derechos humanos en Cuba, y que prácticamente nadie se pronuncie en solidaridad con quienes guardan prisión y sufren toda clase de vejámenes en las cárceles para presos políticos y de conciencia que hay en ese país, donde se condena hasta a 25 años de prisión a personas sólo porque se atreven a expresar en público su pensamiento, así como a los periodistas que tratan de informar de manera independiente del Estado y del Partido Comunista de Cuba.
En todo caso, aunque la resolución sobre Cuba aprobada ayer en Ginebra no condena de manera explícita la violación de derechos humanos que comete el régimen comunista cubano, tiene una gran repercusión política contra el régimen comunista de Fidel Castro —y por eso sus defensores pusieron tanto empeño en que no se aprobara—, y es de una enorme significación moral para las víctimas de las violaciones a los derechos humanos en Cuba.
Sobre todo para los presos políticos y de conciencia cubanos, y sus familiares, porque para ellos el aliento de la solidaridad internacional es más importante inclusive que la miserable ración de comida con la que sobreviven cada día.