Una voz profética

Carlos Chamorro Coronel

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Una voz profética


Carlos Chamorro Coronel




Pocas veces he leído en mi vida un artículo tan sesudo, mesurado y completo como el que escribiera el doctor Emilio Alvarez Montalván en LA PRENSA del 1 diciembre 2004, en la página de Opiniones. Es no solamente magistral, sino, sobre todo, oracular, además de providencial, o, al menos, oportuno.

El doctor Álvarez habla sobre lo que llama “desequilibrio de poderes”, refiriéndose a los “cambios a la Constitución, aprobados por la Asamblea Nacional en primera legislatura. Según él, esos cambios “propone un parlamentarismo hechizo, que es un dislate”. Palabra que significa lo mismo que disparate, incongruencia, barbaridad, atrocidad.

Porque eso es precisamente lo que es, sin eufemismos. Porque, añade certeramente el doctor Álvarez, “al despojar al Poder Ejecutivo de gran parte de sus atributos constitucionales, desgarra el esquema clásico de la separación de poderes y el equilibrio entre ellos, que asegura un régimen democrático”. Cita luego el autor eruditamente a Montesquieu, quien concibió un “sistema de pesas y contrapesas, que supera la contradicción histórica entre poder y control del mismo. El secreto es que otorga poder específico, igual e independiente a cada uno de los tres pilares, obligándolos a coordinarse, impidiendo el predominio de ninguno de ellos, evitando así la dictadura”.

Creo que nadie en nuestro medio ha explicado mejor, insuperablemente, la esencia de la democracia moderna que por desgracia, en nuestro país, no sólo no hemos podido aplicar sino ni siquiera creo entender, debido a la ambición desmedida de los caudillejos que desde un principio nos han desgobernado, salvo poquísimas excepciones. En concreto, Álvarez menciona “la cultura caudillesca bicéfala que prevalece en nuestros días. El resultado ha sido el golpe mortal a la Constitución proveniente de la Asamblea Nacional por decisión arbitraria de los dos partidos mayoritarios. Podrá sobrevivir así la República y la democracia en nuestro país? Lo dudo.

“Es intolerable”, añade el doctor Álvarez, “que el contubernio PLC-FSLN en su afán de acosar al presidente Bolaños, protagonice un golpe de Estado técnico que destruye lo esencial del Pacto-Nación convenido, que es el equilibrio de poderes”. Por otro lado, si se desgarra como señala acertadamente el esquema clásico de separación de poderes y el equilibrio entre ellos, que tan delicado, desaparece la confianza, “trust” en inglés, o la “fides” latina, que es lo que definitivamente sostiene y cohesiona a los ciudadanos formando una unidad, que llamamos y consideramos nación, donde nacemos los que formamos como seres racionales un estado armónicamente ligado entre sí.

Por consiguiente, si realmente queremos destrabar la situación casi imposible en que nos encontramos, la verdadera solución reside como siempre, en el diálogo; de manera que el gobierno, en mi opinión, debiera ofrecer al partido que supuesta y legalmente representa, el PLC, victorioso en las urnas, una rama de olivo incluyendo, aunque parezca exagerado, amnistía total y perdón al ex presidente Alemán.

Son estos gestos magnánimos los que resuelven y solucionan problemas que parecen insolubles. Y esto es humano y es cristiano y es político. Si como sostenía José Coronel U., Frutos Chamorro, aún teniendo la razón, que es dubitable, hubiese sido más flexible, probablemente nos hubiéramos evitado la Guerra Nacional que sumió al país y a la región entera en el caos. No hay cosa peor que aferrarse obcecadamente a una idea, aunque fuera “Legitimidad o Muerte”. Y escogimos la muerte, para desgracia de todos. Ojalá recapacitemos y obremos juiciosa y generosamente para liberalizar realmente a Nicaragua.

El autor es analista político.

Editorial
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