Elección en EE.UU. y TLC

Anabel González*

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Elección en EE.UU. y TLC


Anabel González*




Ahora que ya el pueblo estadounidense optó porque el presidente Bush continúe a la cabeza del Poder Ejecutivo y que el Partido Republicano controle el Senado y la Cámara de Representantes, el panorama para el tratado de libre comercio entre Centroamérica, República Dominicana y EE.UU. (TLC) y la política comercial de ese país e percibe claro.

Primero, habrá una continuidad de esa política. Los lineamientos que han guiado el accionar de Estados Unidos serán, en esencia, los mismos. Si hay alguna diferencia será, con suerte, para tomar un liderazgo mayor, alejado de las presiones proteccionistas que a veces capturan su agenda comercial. Esto ha sido así históricamente en ese país cuando un Presidente está en su segundo término, pues su actuación suele guiarse más por lo que se sabe correcto que por la preocupación de obtener los votos necesarios para su reelección. Esto es particularmente cierto en el campo multilateral, por lo que es probable que presenciemos un EE.UU. más activo y comprometido con la Agenda de Desarrollo de Doha en la OMC.

Segundo, en el caso del TLC eso nos lleva a que la Administración estará remitiendo el tratado para su pronta aprobación, probablemente en los primeros meses del 2005. Esto no significa que dicha aprobación estará exenta de discusión u oposición. Habrá una y otra. Lo que sí es cierto es que no habrá aquella renegociación que algunos se habían imaginado podría existir.

Tercero, la aprobación de acuerdos comerciales en EE.UU. siempre ha sido y continuará siendo un asunto que requiere del apoyo bipartidista. Es decir, el TLC, así como otros convenios semejantes, va a requerir de votos republicanos y demócratas. En la nueva composición del Senado y de la Cámara hemos ganado algunos aliados y perdido otros; a primera vista, sin embargo, parece que el TLC contará con más amigos, en uno y otro partido. Además, aquéllos que tenían temor que grupos azucareros o textiles los castigaran por un voto favorable al TLC, podrán ahora decidir más de acuerdo con su conciencia.

Cuarto, la agenda comercial de EE.UU. en el 2005 está llena. No sólo se votará el TLC, sino también los tratados que ese país está pronto a concluir con Panamá, con Colombia, Ecuador y Perú y con otros países del mundo. También estarán en discusión la OMC y la renovación de la legislación que permite al Ejecutivo negociar acuerdos de comercio. Esa renovación —disputada, pero esperada— dará un fuerte impulso a la negociación comercial.

Lo anterior significa para Centroamérica que “se aclararon los nublados del día” y que, sobre la base de esta realidad, tendremos que ponernos a trabajar de aquí en adelante. Es nuestro deber desarrollar y participar en una discusión seria, profunda y responsable sobre este acuerdo, así como sobre una agenda que lo complemente, con el propósito de lograr su pronta aprobación en beneficio de nuestros países.

* La autora es consultora en comercio exterior e inversión. Hasta octubre pasado se desempeñó como Embajadora Especial para Asuntos Comerciales con Estados Unidos del Gobierno de Costa Rica y, en esa calidad dirigió por su país la negociación del TLC.

Editorial
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