Antenas celulares y desarrollo tecnológico

Sapjha Hamad*

Roman, Times, serif»>
Antenas celulares y desarrollo tecnológico


Sapjha Hamad*




Una interesante controversia se ha generado en relación a las antenas celulares, por la oposición de ciertos sectores a la instalación de éstas por parte de las empresas que prestan los servicios de telefonía celular, argumentando que podrían causar graves enfermedades, inclusive cáncer.

La evidencia científica comprobada hasta el momento no indica ningún efecto dañino para la salud. La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce que las investigaciones científicas no prueban que la exposición a radiofrecuencias acorte la vida de las personas o produzca cáncer, y que los niveles de exposición radioeléctrica en áreas públicas desde las estaciones celulares se encuentran por debajo de los límites establecidos en las normativas sanitarias internacionales.

Estas normas recomiendan que las antenas deben instalarse a una distancia mínima de diez metros sobre el nivel del suelo y actualmente eso se cumple, por lo que las empresas que ofrecen el servicio de telefonía celular realizan un estudio técnico para decidir dónde instalar las antenas, según han explicado especialistas en telecomunicaciones inalámbricas.

En el área de Epidemiología del Ministerio de Salud (Minsa), han asegurado que estudios realizados por laboratorios de Estados Unidos hasta el momento, tampoco han demostrado que las radiaciones producidas por estas antenas originen algún tipo de enfermedades.

Según estudios científicos, la radiofrecuencia provoca calentamiento de los tejidos por el tipo de radiación que emite, pero con las antenas para celulares no se ha demostrado nada todavía. Dichos estudios afirman que toda tecnología tiene sus efectos, pero el daño que pueda ocasionar a las personas radica en el nivel de conciencia que se tenga en su utilización.

Es probable que todo avance tecnológico traiga consigo algunas consecuencias negativas para el ser humano. Sin embargo, no se trata de eliminarlas ni atacarlas, sino más bien saber comprenderlas, y aprender a vivir con el desarrollo tecnológico, corrigiéndolo y administrándolo, en el caso que se demuestre su efecto dañino.

Algunos estudios afirman que los rayos x, las radiaciones de las pantallas de televisores o monitores de PC, los mismos teléfonos celulares, o las radiaciones de las antenas de radiodifusión, etc., pueden ser dañinas para la salud si no se toman medidas adecuadas, como también pueden ser dañinas las emisiones vehiculares, los enlatados, las frituras, o bien el alcohol, el cigarrillo o las bebidas gaseosas.

La Comisión de Salud de la Asamblea Nacional que recientemente aprobó en lo particular la ley que regula la instalación y ubicación de antenas de telefonía celular, debería buscar un consenso sobre esa ley con las diferentes empresas servidoras de comunicaciones celulares, organizaciones de defensa de los consumidores, especialistas en el ramo, médicos, y otros especialistas a fin de aprobar una ley que proteja los derechos de los usuarios o habitantes, sin obstaculizar el desarrollo de las telecomunicaciones que por el momento constituye uno de los rubros mas dinámicos, e importantes para el crecimiento del país.

* La autora es directora de prensa y relaciones públicas de Telcor

Editorial
×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí