Fulvio Tijerino Pérez
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Un sistema electoral viciado
Fulvio Tijerino Pérez
Estamos a las puertas de iniciar una nueva contienda electoral que tiene por objetivo elegir alcaldes y concejales de cada gobierno municipal. Estas elecciones, al igual que las realizadas para elegir presidente y diputados, son producto de un sistema electoral viciado que, con el carisma de ser democrático y pluralista, fomenta y promueve un gobierno dictatorial y alienante.
Es necesario que la población esté consciente de que el actual sistema electoral está estructurado para que los gobiernos municipales continúen siendo manejados dictatorialmente por los partidos políticos. Para ello, realizan elecciones amañadas, dizque para elegir candidatos; pero, como es fácil observar, la campaña promovida se realiza alrededor de la imagen del alcalde, relegando a segundo término a los concejales que regularmente son personas de extracción humilde y con carisma popular, pero de poca preparación profesional que son fácilmente utilizados por el partido político, por intermedio del alcalde, para dominar el Concejo Municipal. Resultando así un “dictador” municipal que cumple los dictados de su partido.
Estructuralmente se concibe que existe un Concejo en el que democráticamente las decisiones son por votación de los concejales (sistema parlamentario), lo cual aparentemente es lo ideal, si verdaderamente los concejales fueran personas con mediana preparación, vocación de servicio y conciencia crítica bien formada que no permita la influencia de consignas partidarias. Pero no es así, los concejales votan atendiendo consignas partidarias.
El sistema electoral, manejado por los líderes políticos, promueve y alienta elecciones amañadas que inducen a la población a elegir un alcalde monigote del partido que lo designó y concejales sumisos que obedecen al alcalde. De esta forma los gobiernos municipales, con aparente estructura democrática, se convierten en un núcleo de poder de los partidos políticos.
Sería deseable que la población, haciendo uso del derecho soberano a elegir o votar por los candidatos al gobierno municipal tuvieran conocimiento pleno de cada una de las personas que conforman la fórmula partidaria, para saber cuáles son las cualidades y calidades de cada candidato, pues, como popularmente se dice, “el nacatamal se ve hermoso, pero los ingredientes son horribles”.
Los ciudadanos deben exigir que las elecciones sean unipersonales y que la población conozca la vida y milagros de cada candidato a alcalde y concejales de cada partido, para que al momento de votar se pueda elegir a las personas por su condición, calidad y competencia para representar a la población, sin importar a qué partido pertenezcan.
Sólo así se podría conformar un Concejo pluralista que trabajara por la población y para la población, sin estar sometido a consignas partidarias. Hago la salvedad de que los elegidos deben ser personas con disposición de servir a la comunidad y de no servirse del cargo para sacarle provecho personal.
Los medios de comunicación juegan un papel muy importante en estas contiendas electorales, pues es por este canal que la población conoce a cada candidato y puede exigir que las votaciones sean unipersonales. La población debe ser educada políticamente para salir del engaño y la confabulación política a que la tienen sometidos los líderes políticos para perpetuarse en el poder y continuar enriqueciéndose.
Si logramos vencer este paradigma de las contiendas electorales municipales demostraríamos en las próximas elecciones nacionales que podemos liberarnos del lastre que actualmente hay en el Poder Legislativo.
Termino repitiendo una gran verdad: “los pueblos tienen el gobierno que se merecen”.
El autor es maestro jubilado.