Modesto Rojas
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En defensa del vilipendiado Alí Babá
Modesto Rojas
En Nicaragua, donde el robo, la corrupción, el soborno y actos similares reñidos con las leyes son pan nuestro de cada día, frecuentemente se hace alusión al legendario Alí Babá y los 40 ladrones. Y cada vez que lo mencionan lo hacen para equiparar a las más connotadas alimañas de la corrupta fauna política y gubernamental de este empobrecido país con este personaje de Las mil y una noches.
La última alusión de este tipo la hizo la licenciada Hortensia Rivas, en su artículo Sólo cayó Alí Babá, faltan los 40 ladrones (LA PRENSA, 20 julio, 2004). En el mencionado escrito, la licenciada Rivas deja bien sentada esta comparación: “Hasta hoy el único que ha caído es Alí Babá (Alemán Lacayo) pero los otros ladrones están libres”.
No quiero señalar únicamente a la licenciada Rivas. Muchos de los más altos e ilustrados personajes de nuestra sociedad, el presidente Bolaños incluido, han caído en este error, pero tras tantas injusticias cometidas contra el pobre Alí Babá cuando se le compara una y otra vez con este tipo de delincuentes, siento la necesidad de defenderlo.
Para hacer justicia al vilipendiado Alí Babá, hay que señalar que él no es el jefe de los 40 ladrones. Es más, ni siquiera es ladrón, sino todo lo contrario: él es el héroe de la historia. En el cuento él es un hombre humilde y trabajador que descubre el escondite de una banda de 40 delincuentes y con astucia se enfrenta a ellos, y al final los vence.
Un par de anotaciones más al escrito de la licenciada Rivas, quien fuera además viceministra de Educación. Ella no falta a la verdad cuando dice que en los años ochenta “muchos nicaragüenses desengañados y frustrados se fueron al exilio en busca de progreso y aires de libertad”. Es más, una parte de mi propia familia se vio envuelta en este éxodo que por distintas razones emprendieron poco menos de 200 mil compatriotas a lo largo de aquella década. Lo que omite la licenciada Rivas es que en los últimos 14 años más de un millón y algunos hablan hasta de dos millones de nicaragüenses, han tenido que “exiliarse” como resultado del latrocinio o la ineptitud de los que ella llama gobiernos “democráticos”.
Para finalizar, habla mucho de la posición de la licenciada Rivas cuando adjudica el apelativo “salvador de la Patria” a aquella persona que “doblegue” a los sandinistas. Ciertamente las heridas son profundas, en uno y otro lado, pero ¿cuándo vamos a dejar ir el pasado que como un pesado fardo nos mantiene anclados consumiendo energías dignas de tareas más urgentes y actuales para sacar adelante a Nicaragua? Ciertamente no son ni la cúpula liberal ni la sandinista las “doblegadas”, esos somos el resto de los nicaragüenses.
El autor es Ingeniero Industrial.