Opuestos contaminados

Armando Lau Gutiérrez

Los opuestos dentro de los sectores político, ideológico y religioso, están moldeados y contaminados. Los opuestos polarizados conllevan a la confrontación. Optamos por condenar y justificar, pero no nos ponemos en el centro objetivo de la reflexión y el discernimiento, para llegar a la comprensión que es lo más sagrado que nos ha legado Dios. Con una mente libre y comprensiva se llegaría al desarrollo integral deseado para el país. Y la justicia brillaría en todo su esplendor. Un gran filósofo ya lo dijo: Donde hay justicia no puede haber pobreza. Pero aquí vivimos lo contrario: la extrema pobreza ampliamente lo confirma. Por esta misma formación egoísta y egocéntrica de nuestra cultura política y religiosa, carecemos de una verdadera justicia. Es hora de renovar esta formación cultural, política y religiosa.

Pese a que la Iglesia Católica atribuye su formación al más grande espiritualista que haya pisado el planeta Tierra —Jesús de Nazaret—, algunos representantes eclesiales no responden al verdadero contenido espiritual, como es el caso de la relación de Su Eminencia, cardenal Miguel Obando y Bravo con el reo doctor Arnoldo Alemán, ex Presidente de Nicaragua. ¿Por qué esa preferencia tan especial cuando hay centenares de presos que necesitan del calor religioso, espiritual y que están en peores condiciones tanto físicas como sicológicas que el doctor Alemán? Además, bien se sabe que el doctor Alemán en sus funciones presidenciales abusó del erario y frustró las esperanzas de muchos nicaragüenses desposeídos de: empleo, techo y pan… “Una cosa es predicar la fraternidad entre los hombres y otra practicar la desunión entre ellos”. “Lo bueno, eternamente será bueno, no se puede convertir en malo, porque es una creación de Dios. Pero, lo malo, no se puede convertir en bueno en su profundo sentir, porque es una creación del hombre, que es egoísta y egocentrista”.

Al señor presidente Enrique Bolaños desde este prestigioso diario LA PRENSA le sugiero poner énfasis en el programa Tratado de Libre Comercio, entre Centroamérica y Estados Unidos (Cafta). Es un programa desafiante; convirtiéndose en un gran reto para Nicaragua de volver a llamarnos el granero centroamericano. Sería lo ideal, pero, ¿tendremos los medios adecuados para ello? Necesitamos un verdadero Banco Nacional con un equipo técnico especializado, que haga llegar su tecnología hasta el último rincón productivo. Los pequeños y medianos productores, a pesar que son la mayoría; desde que cerraron el Banco Nacional han quedado a la deriva; sin financiamiento y sin tecnología, afectando brutalmente el engranaje económico del país. La pésima conducción gubernativa nos ha llevado a esta crisis económica. Prácticamente, el peso económico del país ha quedado en los hombros de la competencia privada.

El señor Presidente debe hacer un esfuerzo supremo para que el Cafta que se avizora, salga avante y que en las páginas de la historia se le grabe con un dorado y meritorio recuerdo. Nicaragua merece estar en primer lugar en todas sus actividades productivas, en el área centroamericana, pero, lamentablemente, los hijos que la aman no se encuentran en los puestos de vanguardia.

El autor es empresario y teósofo

Editorial
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