Jaime A. Pastora
Durante muchos años tuve que soportar a través de todos los medios, hablados, escritos y televisivos, noticias o comentarios sobre la tal HIPC, que la condonación va, que la condonación no va, que la condonación está en peligro, que la condonación producirá más empleos, que la condonación dará mejores bachilleres (aunque sean adictos al alcohol), que la condonación dará mejores boxeadores, etc., etc. La verdad es que ya estoy harto de tantas mentiras acerca de la tal HIPC.
La gran deuda a la que hemos sido sometidos los nicaragüenses por culpa de todos los gobernantes, que solamente se han dedicado al latrocinio, es la que ha impedido que el país se enrumbe hacia el desarrollo y ahora han encontrado (los gobernantes), la oportunidad de alardear y hacer alharaca porque esta deuda será condonada parcialmente y que Nicaragua será el país del futuro. En realidad, lo que están haciendo es medio limpiando el crédito y abrir las puertas a un nuevo endeudamiento, que ellos se han dado en llamar “ingreso de dinero fresco”.
Un endeudamiento tan brutal y un país sin perspectiva ni capacidad de solventar y sobre todo en bancarrota por tanto saqueo, han llevado a los organismos financieros a imponer condiciones como las de privatizar la energía eléctrica, la telefonía, los servicios hospitalarios y a punto de privatizar hasta el agua, además el Presidente sólo receta arremangarnos la camisa, desayunar pobreza, almorzar corrupción y cenar arrechuras, y de sobremesa tener que dar gracias a Dios por darnos los tres platos diarios.
El endeudamiento y la tal HIPC solamente han favorecido a los gobernantes, pues éstos ya han celebrado con guareada, mariachis y gigantonas la tal condonación.
Los mil quinientos millones de dólares anuales que Nicaragua se ahorrará en pagos de la deuda externa, en ningún momento mitigarán la pobreza ni mejorarán el nivel de vida del pueblo trabajador, más bien servirán para asegurar y seguir manteniendo los megasalarios de los depredadores y las pensiones vitalicias de muchos malos nicaragüenses.
Recientemente se anunció que el Gobierno de Japón no podrá continuar suministrando el famoso “vaso de leche” a los niños que asisten a escuelas públicas, y en una actitud completamente ridícula el Ministro de Educación dijo que no se caería el cielo si no se daba el vaso de leche a los niños, pero que de todas formas iban a buscar colaboración de otro país para que se continúe brindando la asistencia que recientemente suspendiera Japón.
Yo esperaba que el Ministro de Educación dijera que con el ahorro que produciría la HIPC iban a continuar dando a los niños no un vaso sino un litro de leche.
En un lenguaje típico el ingeniero Bolaños se dirigió al pueblo diciendo que todos y cada uno de los nicaragüenses deberíamos estar alegres por la condonación de la deuda, pero yo pienso que lo que han logrado los gobernantes es incluir a Nicaragua en la lista de países más paupérrimos de América, y esto no es motivo de júbilo, es motivo de tristeza y vergüenza.
El autor es médico veterinario.