Aniversario de PJCh y elección en Asamblea

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Aniversario de PJCh y elección en Asamblea





Al cumplirse, hoy, el 26 aniversario del asesinato del doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, el mejor tributo que le podemos rendir a su memoria es exaltar la libertad de prensa, por la que nuestro Director Mártir ofrendó hasta su vida.

“La libertad de prensa es sustrato básico sobre el cual se asienta la vigencia efectiva de todos los derechos fundamentales de la persona humana”, escribió el doctor Chamorro, y agregó: “Sin libertad de prensa no hay libertad de conciencia. Sin libertad de prensa no hay libertad de pensamiento. Sin libertad de prensa está disminuido incluso el derecho a la vida. Sin libertad de prensa no hay libertad”.

Ahora, la libertad de prensa es la conquista más importante de la democracia que se estableció en Nicaragua en 1990, doce años después del asesinato de PJCh. Precisamente por la libertad de prensa se impidió que el ex presidente Arnoldo Alemán pudiera establecer una nueva dictadura, parecida a la que en 1936 impuso otro presidente liberal, el general Anastasio Somoza García, la que duró hasta 1979.

Hay que agradecer también a la libertad de prensa que se pudiera denunciar la corrupción desenfrenada del gobierno anterior; que se informara sobre el enriquecimiento súbito, desmedido e inexplicable de altos funcionarios del gobierno Alemán, y que éste mismo pudiera ser enjuiciado y condenado a presidio bajo la acusación de haber cometido graves actos de corrupción contra el Estado y la sociedad nicaragüense.

Todo eso ha demostrado de manera fehaciente lo que el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal señaló en las páginas de LA PRENSA, que “sin libertad de prensa no hay libertad”, y ha permitido comprobar que la defensa y el ejercicio de la libertad de prensa constituyen la mejor garantía de que en Nicaragua no se vuelva a imponer ninguna forma de dictadura, de derecha o de izquierda, reaccionaria o progresista, oligárquica o popular.

Cambiando de tema, la elección, ayer, de la nueva Junta Directiva de la Asamblea Nacional, provocó como era de esperarse un gran impacto en la opinión pública nicaragüense.

Pero la elección del nuevo directorio legislativo dejó un sabor amargo por varias razones, en primer lugar, por la intervención de la embajadora de Estados Unidos para que los diputados “democráticos” pudieran ponerse de acuerdo entre ellos mismos. Pero no sólo para esto, sino también para lograr un consenso con el FSLN, que habría estado de acuerdo en la fórmula de dos PLC (incluyendo el presidente), dos sandinistas, dos de Azul y Blanco y uno de Camino Cristiano. Sin embargo, como el PLC se empecinó en tener también la primera vicepresidencia, que pretendía el FSLN, éste no participó en la elección.

En segundo lugar, es evidente que gracias a la actitud infantil y nihilista del FSLN, que no aceptó los dos cargos que le correspondían, el arnoldismo pudo retomar prácticamente por completo el control de la Junta Directiva, y por lo tanto de la agenda legislativa de este año. De manera que la elección de ayer en la Asamblea Nacional se aprecia como una derrota de la lucha contra la corrupción, y un triunfo de Arnoldo Alemán, que ahora tendrá más facilidad de ser amnistiado e inclusive de retomar el poder.

Pero tampoco hay que dejarse enredar por la retórica sandinista contra la injerencia extranjera en la elección parlamentaria y contra la corrupción arnoldista. Aparte de que el gobierno sandinista fue tan corrupto como el arnoldista, el FSLN es un partido sometido a orientaciones extranjeras, sólo que de signo político e ideológico opuesto al estadounidense. Y en realidad, la frustración del Frente Sandinista es porque quería seguir dominando la Asamblea Nacional y condicionando la aprobación de las leyes que interesan al Poder Ejecutivo para implementar sus planes de desarrollo y reforma institucional.

Ahora bien, interesa saber si la embajadora estadounidense condicionó su apoyo decisivo a los diputados del PLC para que retomaran el control de la Asamblea Nacional, a que dejen de ser instrumentos de Arnoldo Alemán, a que actúen de acuerdo con el interés nacional, o sea para fortalecer la democracia, erradicar la corrupción, reformar las instituciones e impulsar el desarrollo económico y social.

Y por el interés de Nicaragua quisiéramos que así fuese.

Editorial
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