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La decisión del gobierno de olvidarse de los megaproyectos, para mejorar la economía de Nicaragua, es una señal de que las autoridades han comenzado a pensar con más realismo y a desechar las soluciones mágicas que oíamos desde hace rato.
Algo bueno del Plan Nacional de Desarrollo, que presentó el viernes el presidente Enrique Bolaños, es que propiciará el crecimiento de las pequeñas y medianas empresas, creando infraestructuras que permitan aprovechar más los recursos del país.
La construcción de las carreteras de Managua a Puerto Cabezas, a El Rama, a Bluefields y a las zonas más productivas del Norte, cambiaría la vida económica de cientos de comunidades, donde hoy los productos agropecuarios se pierden por falta de inversión y acceso a las áreas urbanas.
Siempre se ha dicho que Nicaragua tiene riquezas, por la tierra y otros recursos naturales, pero han sido poco aprovechadas debido al aislamiento de las zonas en que están y la falta de entrenamiento de la población local, con relación al potencial productivo más cercano a ella.
El ministro Mario De Franco citaba el ejemplo de la producción de camarón cultivado en Morazán, al occidente del país, donde las áreas de trabajo están alejadas de los poblados principales y la carretera es muy mala, lo que hace difícil atraer la mano de obra.
Además, existe poca mano de obra calificada y es preciso mejorar la seguridad social para los trabajadores, como reconoce el plan gubernamental. Son razones por las que dos tercios de la población nicaragüense creen que su futuro sólo puede mejorar fuera del país, ya que 46 de cada cien nicaragüenses viven con menos de un dólar por día.
El plan, que comenzaría el próximo año con la construcción de infraestructuras e inversiones productivas, tiene que garantizarse los trabajadores calificados del futuro, pero resulta que este año más de 800 mil niños quedaron fuera de la escuela por falta de oportunidades y de dinero.
Es preocupante también que tres cuartas partes de los habitantes jóvenes de Nicaragua, sueñan con irse a vivir a otro país. Son migrantes potenciales que en cualquier momento agarran su maleta y, mientras tanto, le ponen poca mente a lo que puedan hacer en Nicaragua.
Entonces, el mismo día que comiencen a construir la carretera hay que empezar a educar a los técnicos y profesionales del futuro, de acuerdo con las nuevas oportunidades laborales, de tal manera que el joven de Siuna prefiera ingeniería forestal y no biología marina.
Las empresas que contaminan tienen que pagar un impuesto adicional, para corregir los daños ambientales que ocasionan, dijo el economista del gobierno, Juan Sebastián Chamorro. Me parece ideal que apliquen esa medida, pero que el dinero que genere sea usado para poner a trabajar a mucha gente en reforestación y limpieza, en vez de pagarle a consultores para que estudien otra vez cuántos árboles faltan y cuánta suciedad rebalsa.