“Hasta aquí a Castro”

Federico Dueñas

No hay que dejarse sorprender nuevamente por el astuto tirano. Fidel Castro actuó como el salvaje dictador que es y ha sido, aprovechándose de que la atención mundial se concentra en la guerra de Estados Unidos contra lo que queda de Saddam Hussein. Ahora, Castro arremete arteramente en contra de la libertad de prensa en su “cautiva Cuba”, “recetando” casi 700 años de cárcel a más de setenta periodistas y políticos demócratas antagónicos a su feroz dictadura.

La sociedad tiene la obligación moral de exigir al régimen cubano la inmediata e irrestricta liberación de estos heroicos periodistas, quienes, en el valiente cumplimiento de su deber, están en igual o peor peligro que sus compañeros corresponsales de guerra en el Medio Oriente. Se impone un “hasta aquí” a Fidel.

Hace varios días trascendió que Fidel Castro ordenó ejecutar a tres cubanos que secuestraron una embarcación con la intención de escapar de la isla, y, por otra parte, decidió encarcelar a más de 70 disidentes, en lo que constituye una de las purgas políticas más feroces de la dictadura castrista de los últimos años. El régimen comunista cubano, con estas señales de endurecimiento y cerrazón, pretende desalentar a la oposición interna y de desafiar a sus denostadores en el extranjero contemporáneo. Se impone un “hasta aquí” a Fidel.

La ONU decidió enviar a Cuba un comisionado para verificar el estado de los derechos humanos en la isla, y una vez más el régimen comunista cubano cuestiona y desafía la resolución de la comunidad internacional.

Pero fueron las propias acciones represivas recientes del gobierno de Fidel Castro las que lo deslegitimizan y desacreditan para cuestionar las resoluciones de la ONU. No se puede estar dentro del club, entiéndase la ONU, y aceptar únicamente lo que conviene en el momento al régimen. Se impone un “hasta aquí” a Fidel.

El texto original de la resolución exige a Cuba que permita la entrada de un representante del Alto Comisionado de Derechos Humanos a la isla para verificar el estado de los mismos. La enmienda quiso agregar a esta exigencia la preocupación por la represión a disidentes y la solicitud de ponerlos en libertad. ¿Cumplirá Fidel con dicha resolución?

Finalmente, con 24 votos a favor, 20 en contra y 9 abstenciones, la resolución fue aprobada por la asamblea de la CDH, sin la enmienda de Costa Rica, demandando al gobierno de Cuba permitir la visita de la CDH.

La resolución votada no condena ni critica a Cuba, únicamente le pide al tirano el valor de “abrirse” al escrutinio internacional Intentar sustituir la indeterminación democrática de las sociedades plurales por las verdades absolutas del socialismo fidelista puede resultar en ocasiones más cómodo y narcotizante que ejercer la libertad de prensa hasta sus últimas consecuencias.

Por ello, la cerrazón que experimenta otra vez el régimen comunista de Cuba y su intolerancia frente a la disidencia interna, no es más que otra expresión del delirio totalitario más vulgar y enfermizo.

Hoy Cuba no puede ser el referente de ningún proyecto alternativo. No por casualidad, muchos intelectuales de izquierda que se empeñaban en defender a Castro, como el premio Nobel, José Saramago, hoy han dicho también “hasta aquí” a Fidel.

El autor es empresario  

Editorial
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