Gilberto Bergman Padilla*
En un pueblo ficticio llamado San nicolás del Peladero había un alcalde liberal llamado Plutarco Tuero, enemigo sempiterno del Partido Conservador. Una de las estratagemas del hábil alcalde fue muy ingeniosa: contrató a la persona más fea y flaca del pueblo para que representara el hambre en toda su expresión y gritara a los cuatro vientos que él era un producto del Partido Conservador.
Éste puede ser un ejemplo de las muchas estratagemas que se usan en política para obtener ventaja sobre los adversarios. Los expertos rusos en la Teoría de la Solución de los Inventivos (Triz) se dedicaron a estudiar centenares de actuaciones de políticos y a sistematizar el conjunto de tácticas que se aplican en el juego “limpio” en el que participan.
Se ha descubierto, por ejemplo, que la creatividad en la política se asocia a la solución inteligente de situaciones contradictorias como “Tensar una situación para aflojarla. Poner al candidato a competir contra sí mismo. Cuánto más nos ataca el oponente, mejor para nosotros”.
Echar a correr rumores es una vieja arma en este terreno de juego, así como exigir al contrincante que presente resultados de sus promesas aún sabiendo que no ha tenido tiempo para haberlos logrado.
Las tácticas del juego político se pueden usar dondequiera que exista una lucha competitiva: dentro de un partido, por una buena posición, por mejores salarios, etc. Una de las tácticas más usadas es “atraer y retener la atención” pues no es cara y produce buenos efectos. En las campañas preelectorales la táctica que se utiliza más es “crear una cadena de ocasiones de información”, para mantener participando a los electores. Otra táctica preferida por los políticos es la del “espejo volteado”, que consiste en acusar al enemigo de lo que uno mismo hace.
Los políticos, cuál hábiles generales, usan diferentes tácticas para fortalecerse, atacar, defenderse, y llamar la atención de su enemigo:
— En los casos en que el político se enfrenta a una situación difícil, evita decir cuál será su decisión, y concentra sus argumentos en otros detalles.
— Se define de forma clara y comprensible un objetivo global y hermoso que atrae a la gente. Los programas de la oposición parecen triviales, poco atractivos. Por supuesto que no se cumple, pero eso no importa.
— Si en política no se tienen enemigos, hay que encontrarlos. La peor pesadilla de un político es la apatía de sus seguidores, es por eso que se usa la táctica de estar siempre en confrontación. La ausencia del enemigo nos produce la derrota.
— Se echa a correr un candidato que en realidad apoya al político de modo secreto. Cerca de las votaciones, el candidato “ficticio” se retira abruptamente y llama a sus seguidores a que voten por el político. No importa si hubo un pacto previo, lo importante es que se sacan ventajas.
— Se intenta convencer a los votantes inclinados al candidato de la oposición que éste permanecerá con ciertas cuotas de poder aún si pierde, y que su experiencia será usada por el político para gobernar mejor. Este método se aplica muy bien para obtener votos de candidatos perdedores en una segunda vuelta.
— Se usan todos los medios para identificar cuán odiosas son las personas que están en el otro bando. A esto se le suma, en constraste, una postura benevolente de nuestro político
— El político genera la impresión de que sus rivales están apoyados por todo tipo de gente marginal, turbulenta, capaces de violentar todas las normas sociales.
— Si la oposición ataca al político, éste debe hacer que ese ataque afecte a los intereses de otros candidatos en pugna.
— Si no hay ningún método disponible para proteger la imagen del candidato, aún se puede usar un método probado en todos los tiempos y en todos los países: liberar al candidato de toda responsabilidad por los fracasos. A veces un chivo expiatorio del propio partido es el que carga con la culpa.
— Se hace que los votantes crean que participan en las decisiones que se van a tomar. Se tienen el máximo de participación con el mínimo de interés.
— El político busca ganar publicidad a través de otra persona que es más popular, por ejemplo un artista o un deportista famoso que lo apoya públicamente.
— Se coloca al político en condición de víctima: Los mismos agentes del político usan o montan acciones de oponentes conocidos en su contra.
— Se organizan eventos grandiosos que dan la impresión de un aplastante apoyo popular.
— Se hacen planteamientos originales y poco conformistas. Para ello se expresa de modo público una opinión poco común sobre un problema bien conocido, impresionando de esta forma a muchos incautos.
Un ejemplo real de solución generada con ayuda de Triz ocurrió en las elecciones presidenciales de una ex República Soviética.
En el equipo de candidato Ivanov había mucha gente importante. La mayoría eran burócratas de alto rango, con muchas conexiones. Querían jugar un rol importante en las decisiones de Ivanov, pero sin asumir ninguna responsabilidad por las mismas.
Los asesores de Ivanov se vieron ante una contradicción: Era imposible prescindir de esas personas por lo que representaban y aportaban. Sin embargo, había que prescindir de ellas para que dejaran de ser un estorbo en la campaña de Ivanov.
Triz tiene métodos específicos para resolver contradicciones. Para ello, el equipo decidió aplicar el principio de Triz denominado “separación en el espacio”.
Se descubrió que el principal recurso de esta gente importante era su habilidad para producir documentos. Se aplicó la separación en el espacio de modo que, al mismo tiempo, anulara su efecto negativo y mantuviera la conveniencia de su apoyo:
A todos ellos se les pidió pasar a formar parte de un “Consejo Político” (un nombre rimbombante e irresistible para sus egos). Se les dio la tarea de preparar un programa nacional de desarrollo económico. El Consejo no tenía presión alguna de tiempo. Las personas importantes se concentraron en esa tarea y no molestaron más. Tampoco generaron nada.
El candidato Ivanov pudo desarrollar su campaña sin tener que preocuparse más por este grupo.
Cuando un equipo electoral cuenta con el apoyo de una metodología como Triz tiene siempre ventajas sobre sus oponentes, porque disponen de una guía para generar muchas ideas creativas ante los miles de problemas que se presentan. Los competidores no tienen nada como eso.
* El autor es rector de la Universidad de Ciencias Comerciales.