Marco A. Mayorga [email protected]
Tener una nueva Ley de Tránsito no significa que todo cambiará de un día a otro. A pesar que la Policía ha sido exitosa en construir y mantener la seguridad ciudadana mejor que en otros países, en el área de tránsito no ha sido igual. Debido a que existe mucho desorden, hoy la Policía requiere un cambio radical de actitud. Aún reacciona igual que cuando en Managua vivía el 50 por ciento menos de población y circulaba el 25 por ciento de los automóviles actuales.
Conductores y peatones han afianzando malas costumbres tan generalizadas, que suceden frente a los policías, los cuales ya resultan ineficaces para hacer cumplir el orden. En calles anchas, el carril izquierdo es el de mayor velocidad, pero circulan vehículos de menor velocidad, bicicletas, carretones y peatones; y sucede lo increíble: El carril derecho es para mayor velocidad.
Cuando por accidente, corte de energía, hora pico, etc., se produce congestionamiento, los conductores avanzan por cualquier lado y se congestiona mucho más. En las esquinas o en las carreteras los policías se mantienen de observadores.
Los buses, taxis y otros automóviles paran o estacionan en lugares prohibidos, cruzan la luz roja, utilizan el carril de doblar para seguir derecho, tocan bocina sin necesidad, transitan sin luces, aventajan en lugares prohibidos, ejecutan malas maniobras, etc. Y los policías solamente observan a distancia.
Está pendiente de regularizar profesionalmente las rotondas, en las que se hace todo tipo de maniobras. Las bicicletas, carretones, y otros medios transitan sin ninguna regulación. El uso del cinturón de seguridad y el control en el estacionamiento también son tareas pendientes que ante tantas urgencias y por incapacidad de ejecución, son decisiones que se postergan.
Por falta de aceras, andenes o áreas peatonales, el desorden de los peatones parece ser comprensible; pero haber permitido desarrollar un desorden en el tránsito, no tiene explicación. Managua es una ciudad desordenada y anárquica. La reacción inmediata de las instituciones es culpar a la contraparte y nunca se inicia la actitud de asumir responsabilidades.
Se hacen muchos esfuerzos descoordinados y no efectivos. La población percibe que el único interés de la Policía es sancionar a quien puede ofrecer una propina, y a quien pise o cruce la línea al girar una esquina o salir de una rotonda. La Policía tiene pendiente desarrollar métodos efectivos para concienciar a la población automovilística y ordenar el tráfico de automóviles y peatones aplicando la ley. Tiene una gran oportunidad en evolucionar y actuar como lo hacen los cuerpos exitosos. La nueva ley del transito no hará cambiar la actitud de la Policía, es la determinación que tomen como organización; y este nuevo enfoque o mentalidad necesita que se inicie en los altos mandos. Se requiere un cambio total de mentalidad de la Policía Nacional.
La Policía ha superado muchos retos que institucionalmente la ubican en una buena posición, pero mantener este prestigio requiere otros retos, y uno de ellos es ordenar el tráfico de vehículos y peatones. Como dijo alguien importante: “Si algo no surge de la manera en que usted quiere, usted tiene que seguir intentando”.
El autor es ex presidente de la Cámara de Comercio de Nicaragua.