Freddy Potoy [email protected]
La guerra de Estados Unidos (EE. UU.) y Gran Bretaña contra Irak refleja varias cosas: primero, que la Organización de las Naciones Unidas (ONU), es vista como una gigantesca “marioneta blanca” que sirve a las pretensiones de las potencias que financian a esa institución. EE.UU. lo demostró.
La lucha contra el terrorismo y otros males no son preocupaciones exclusivas de los EE.UU., sino que son flagelos mundiales. EE.UU. se apropia de la idea que es la Roma actual, aquel imperio que justificaba algo para arrasar con lo que encontraba a su paso. Pero hay quienes piensan que Roma representaba la cultura en todo el mundo y no es el caso de EE.UU. en este momento, tal como lo plantea en su análisis el escritor Luis Goytisolo, quien habla sobre la crisis de Irak.
Goytisolo recuerda que “Saddam Hussein realmente es un dictador que invadió Kuwait, estuvo a punto de invadir Siria, ha masacrado a los kurdos y es un problema local grave para sus vecinos”, pero eso no justifica que EE.UU. haga caso omiso a la autoridad de la ONU y se convierta en el “gendarme de la humanidad”.
Sólo las potencias mundiales, los inspectores de la ONU y el mismo régimen de Irak, saben si lo que está pasando es justificable o no bajo la bandera de la lucha contra el terrorismo.
En segundo lugar, el clamor de Su Santidad Juan Pablo II a favor de la paz, no fue tomado en cuenta por EE.UU. antes del ataque a Irak. No apoyar el bombardeo de las fuerzas aliadas (EE.UU. y Gran Bretaña) no significa que uno esté en favor del terrorismo, como lo sostiene el Norte. Si la lógica de la política mundial funcionara así, significaría que Su Santidad está en favor del terrorismo y eso no es verdad.
El tercer punto es relativo al sentimiento encontrado entre los nicaragüenses. En la guerra contra Irak hay soldados nicas que están en uno de los frentes de batalla más feroces como es el Medio Oriente, donde las tormentas de arena se convierten en verdaderos enemigos. Es duro volver a escuchar el rugir de las baterías antiaéreas y el estruendo de las bombas (por televisión), saber de los muertos de ambos bandos, del llanto de los familiares de los caídos en combate y del desolador desastre de la guerra. Todo producto de una perversa doctrina bélica.
Y un cuarto punto es la sumisión con que actúan algunos Jefes de Estado con tal de agradar al país más poderoso de la tierra. Fue triste ver y oír al presidente Enrique Bolaños cruzando la raya del servilismo con EE.UU., ofreciendo ayuda que necesitamos y además, sugirió a los nicaragüenses una opción laboral en Irak. Esto demuestra la falta de visión política, de táctica y estrategia de este gobierno, además de lo ofensivo que resultó esa propuesta para los nicaragüenses, en vez de buscar alternativas de trabajos y paliar este problema aquí. Don Enrique se encierra en su soberbia. El pueblo le demanda empleo, no que lo mande a los escenarios postbélicos como Irak.
Nicaragua hace el ridículo cuando Francia se debate en una guerra sorda con Estados Unidos, con quien está enfrentada en África occidental, mientras España busca una relación privilegiada con la potencia y Gran Bretaña se convierte en su mejor aliado.