Cuba: “potencia mundial en la defensa, la protección y la promoción de los DD.HH.”

Nelson Artola Escobar

La vigencia plena de los Derechos humanos en cualquier lugar del planeta se mide por los niveles de vida alcanzados por todos sus habitantes. Sin derechos humanos no hay democracia ni Estado de Derecho.

En este orden Cuba ocupa un lugar privilegiado en el mundo; lo que lo convierte en víctima de los trasnochados ideólogos y activistas de la derecha y el imperialismo yanqui, quienes no cesan sus ataques, campañas infames, bloqueos, embargos comerciales y la puesta en práctica de todo tipo de terrorismo.

De qué derechos humanos pueden hablar el gobierno gringo y sus aliados, si en nombre de éstos masacran poblaciones enteras en todo el mundo, perpetrando crímenes de guerra de lesa humanidad y genocidio; desconocen la jurisdicción de la Corte Penal Internacional porque serían los primeros en sentarse en el banquillo de los acusados.

En nombre de la democracia y los derechos humanos matan a centenares de miles de niños en Irak, arrojándoles toneladas de bombas de exterminio masivo.

Cuba es una enorme potencia de solidaridad, de hermandad, de humanismo, con los mayores beneficios sociales logrados en el mundo proporcionalmente hablando:

Salud, 6.5 de mortalidad infantil por cada mil nacidos vivos; 67,000 médicos hasta el 2002 de 3,000 que habían al triunfo de la revolución; 6,498 estudiantes becados en Medicina, de 27 países; el 99.1 por ciento de la población recibe la atención de médicos y enfermeras.

Educación, 81,169 televisores en las aulas de estudio; por cada 100 alumnos un video; 44,770 equipos de computación en curso escolar 2001-2002; 3,121,000,000 de pesos equivalentes al 11.4 por ciento del PIB en la educación, 4,453 nuevas aulas en 18 meses con capacidad para 90,000 alumnos; 0.2 por ciento de analfabetismo (récord mundial); en Cuba no hay analfabetas y hasta un niño piensa.

Empleo, en Cuba, país de primer mundo en servicio social, hay ocupación plena; la tasa de desempleo oscila en 3.3 por ciento; 942,452 trabajadores participaron en asambleas para reestructurar el sector azucarero.

Cultura, arte, deporte, ciencia y técnica. Son pocos los países del mundo que pueden competir en esta materia. El gobierno revolucionario de Cuba incrementó en 1,000 millones de pesos la inversión en estas sensibles áreas. Cuba se ubica como una enorme potencia en todas estas disciplinas, lo que le ha merecido un reconocimiento mundial en todos los eventos que se realizan y de manera especial en los Juegos Olímpicos, que se manifiesta por la cantidad de medallas que obtiene.

Son estos datos y cifras (y miles más, que sería imposible enumerar en este espacio), reconocidos por organismos internacionales, los que le ponen sello en Cuba, al tema de los Derechos Humanos.

No sorprende leer en LA PRENSA del 13 de marzo corriente, un suplemento titulado “La Cuba de Hoy. La vida después de 44 años de socialismo”. El enfoque que se presenta evidencia que el periodista se entrevistó con los aventureros y delincuentes que financian los Estados Unidos dentro de la sociedad cubana, no habla de cinco jóvenes condenados en los Estados Unidos por luchar contra el terrorismo, que le ha costado la vida a más de 3,000 cubanos y más de cuarenta años y centenares de miles de millones de dólares en pérdidas materiales; no habla nada de la cena que sostuvo el presidente Bush el pasado 20 de mayo en Miami con los terroristas de origen cubano amamantados por ellos; no se atreve a decir como es obvio que la sociedad cubana no es una sociedad de vagos, descalzos, delincuentes o pordioseros, sino una sociedad de gente digna, valiente, culta, trabajadora, solidaria y con profundo amor al prójimo.

4,500 millones de seres humanos de los seis mil millones que tiene el plantea viven bajo la pobreza; sin agua, sin energía eléctrica, sin viviendas dignas, en desempleo o ganando el equivalente a 25 ó 30 dólares al mes, más de 900 millones no saben escribir, mucho menos leer la palabra libertad, 23 millones de africanos esperan la muerte porque no tienen con que atenderse el Sida, mientras los Estados Unidos y sus aliados gastan más de 800 mil millones de dólares al año en carrera armamentista.

Sólo para el genocidio contra Irak, gastarán más de 100 mil millones de dólares, pero esto para los voceros y defensores del imperio del norte no es violación a los derechos humanos, sino democracia pura.

Ante esta situación apocalíptica no queda otro camino que luchar con dignidad, transformar la realidad, unirnos contra el imperialismo. Ahí están el valiente pueblo y gobierno cubano, que han dado ejemplo de lo que pueden con dignidad construir los pueblos sin miedo alguno al imperialismo yanqui.

El autor es diputado sandinista.  

Editorial
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