¿Qué era el Ejército del Septentrión?

Eddy Kü[email protected]

Como es sabido, para septiembre de 1856 William Walker tenía bajo su dominio todo el territorio nacional con la excepción de las dos Segovias (Matagalpa, Nueva Segovia) y Chontales (El Predestinado, Bolaños 187).

Hacia Matagalpa habían logrado escapar algunos dirigentes legitimistas de Granada, Masaya, Managua, Chontales y León después de la toma de Granada por las tropas del partido democrático de Máximo Jerez, en 1854, y posteriormente por los filibusteros de Walker en 1855, quien controlaba el resto de las ciudades de la franja del Pacífico.

A esta ciudad llegaron buscando refugio dirigentes como Nicasio del Castillo, Fernando y Diego Chamorro, Fernando Guzmán, Tomás Martínez nacido en Nagarote pero de madre granadina; José Dolores Estrada, de Nandaime; José Bonilla, Manuel Gross, Carlos Hofmann, Miguel Vélez, Agustín Benard, Joaquín Zavala, José Luis Coronel, Francisco Sacasa, Domingo Lacayo, Pablo Lanuza, Ramón Machado, y otros, que sumados a los matagalpinos y jinoteganos como Perfecto Altamirano, Ramón Castillo, Benito Morales, Nazario Vega, Liberato Abarca, Patricio Centeno, Francisco Amador, Modesto Boniche, Matías Baldizón, León Cantarero, Ignacio Jarquín, Atanasio Arauz y Cosme Pineda, organizaron la defensa nacional.

Algunos de ellos murieron en batallas anteriores, pero otros se les sumaron. Finalmente el 20 de octubre de 1855 firman el Acta de Matagalpa en que desconocen el gobierno de Patricio Rivas que había pactado con Walker, reconocen el de Juan José Estrada, y prometen sostener la lucha contra los democráticos y los filibusteros hasta derramar la última gota de su sangre por la independencia nacional (Pérez, 217)

El Presidente provisional legitimista, Juan José Estrada, quien venía hacia Matagalpa de su exilio en Honduras, estando temporalmente en Somotillo elevó a Tomas Martínez a General de División y Jefe del Ejército.

Estos patriotas constituyeron en Metapa la Junta de Recursos para recolectar fondos y así mantener los gastos de este ejército que eran de 8,000 pesos fuertes mensuales, su secretario fue Francisco Amador, de Matagalpa. El Ejército de Septentrión constaba con un promedio de 800 hombres (J. Pérez, 262,269,270).

En Matagalpa y Metapa, Martínez reclutó soldados, incluyendo indios flecheros matagalpinos quienes fueron factor importante en el Ejército del Septentrión para liberar a Nicaragua de la ocupación filibustera.

Le llamaron así por estar compuesto mayormente por soldados segovianos e indios flecheros matagalpinos “por ser gente de Segovia y Matagalpa” ( Obras Históricas, J. Pérez, 262, 263, 549).

Por ejemplo: en la batalla de San Jacinto participaron 60 indios matagalpinos al mando de Francisco Sacasa, muchos de ellos, así como su jefe Sacasa, perecieron en esa batalla, a los cuales no se les ha dado el merecido reconocimiento hasta esta fecha (El Predestinado. A. Bolaños 186,188,190,194. Pérez 243, 262).

De Matagalpa había salido en esos días Tomás Martínez y Fernando Guzmán a León donde firmaron el Pacto Nacional del 12 de septiembre de 1856 que unió a legitimistas y democráticos contra Walker, contando con el apoyo de tropas de El Salvador y Guatemala.

Después de la Batalla de San Jacinto, donde combatieron tropas organizadas en Matagalpa y Metapa, el Coronel José Dolores Estrada urgió a su jefe el General Martínez que llegara a Managua con el Ejército del Septentrión para unificar a las tropas nicaragüenses (Pérez, 262, 268, 271, 276, 282, 409).

La reacción en algunos jefes en las filas legitimistas a la firma del Pacto del 12 de septiembre al comienzo fue negativa, incluso hubo cierta oposición del coronel Estrada y del Presidente provisional legitimista Nicasio del Castillo, quien había reemplazado al Presidente Juan José Estrada después de su asesinato el 13 de agosto de 1856 cerca de Ocotal, pero después fueron convencidos por el General Fernando Chamorro de su necesidad para expulsar a los filibusteros.

Según refiere el historiador Jerónimo Pérez quien fue testigo de los hechos en esa época, después de la batalla de San Jacinto, a principios de octubre de 1856, el General Martínez ordenó al General José Dolores Estrada que se incorporase a este Ejército (Obras Históricas, J. Pérez, 262, 540).

Martínez llegó a Managua con tropas del Ejército del Septentrión donde se unió la tropa de J. D. Estrada y de José Bonilla, y marcharon hasta Nindirí donde se encontraron con el General Fernando Chamorro.

Tropas nicaragüenses del Ejército del Septentrión, aliadas a las tropas democráticas al mando del General Máximo Jerez, y fuerzas salvadoreñas y guatemaltecas ganaron la batalla de Masaya, así marcharon a liberar Granada, después a Rivas hasta expulsar a los filibusteros en San Juan del Sur donde Walker, sus soldados y oficiales fueron evacuados al exterior por la goleta del gobierno norteamericano Saint Mary.

El autor es historiador  

Editorial
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