Los perjuicios del “poder” del Sr. Arnoldo Alemán para la democracia

Rodolfo Delgado [email protected]

El escándalo por el uso que dio a una tarjeta de crédito Arnoldo Alemán, de la cual gastó 1.8 millones de dólares en joyas, ropa, pago en lugares exóticos, hoteles de lujo etc., se suma a las denuncias de corrupción en su gobierno, carente de humanidad haciendo esos gastos frente a la tragedia del Mitch y al empobrecimiento de 70 por ciento de los nicaragüenses. Sus argumentos de que usó el dinero en regalos para que fluyera la cooperación externa y atraer a oferentes de privatizaciones es falso, ofende a los organismos multilaterales y de países cooperantes, tampoco aceptan empresarios interesados en privatizaciones por evitar riesgos de nulidad en el proceso o recibir acusaciones por violaciones a las convenciones internacionales sobre transparencia y probidad, aun así las regalías (sobornos) son corrupción.

El Sr. Arnoldo Alemán será recordado por obras públicas pero a costa de aumentar el déficit fiscal saliéndose del acuerdo con el FMI para el perdón de la deuda externa. Su legado más negativo son los escándalos de corrupción y hacer lealtades en el Estado, convertidas muchas en redes de corrupción, como salieron en los juicios (Jerez, Solís, Duque Estrada, Argüello, Aguado…), con más casos de corrupción por salir según la Procuraduría General de la República.

En su gobierno no hubo voluntad política de combatir la corrupción, señalaba que eran simples raterías. Estimuló la cultura del Estado-botín, y altos funcionarios leales sintieron que era la oportunidad para su enriquecimiento. Denuncias ciudadanas han documentado cómo el Sr. Alemán y sus allegados, que antes de ser funcionarios vivían tipo clase media, hoy sin que se justifique, con salarios de por sí más altos que los de funcionarios del país más rico del mundo, EE.UU., aparecen con varias viviendas valoradas cada una en miles de dólares, vehículos lujosísimos, negocios y empresas.

Las denuncias en los medios de comunicación son compras de fincas por operadores del Sr. Alemán, donde pasarían carreteras en la Costa del Pacífico y Boaco; construcción de carretera en su hacienda de El Crucero, con valor social cero al no transitarla el pueblo; helipuerto salido de los fondos del erario; obras de energía, agua potable e infraestructura en sus fincas con fondos de empresas públicas; entrega a sus fincas de miles de plantas frutales, hortalizas y vaquillas por entidades públicas; privatizaciones cuestionadas por involucramiento de negocio. Ex directivos de su partido señalan que su patrimonio no es menos de 250 millones de dólares, comparados con 50 mil dólares de su declaración de probidad en la Alcaldía de Managua. El Sr. Jaime Morales dice: “Todos los escándalos de corrupción en el Estado conducen a una misma persona”, en referencia al Sr. Alemán. El presidente Enrique Bolaños dijo: “Por donde se toca, sale pus” (por corrupción).

Esa cultura de Estado-botín se multiplicó en el Estado para enriquecimiento ilícito, hasta en operaciones menores, así, un funcionario para asignar la mejor oferta de obra de un mískito para Bilwi, le pidió el 30 por ciento de lo que cobraría por la obra, el mískito con orgullo étnico y calidad ética le respondió no poder sudar para él en algo reñido con la moral… ejemplo de funcionarios corruptos por la influencia desde la presidencia de Alemán.

El Sr. Alemán está altamente cuestionado por la opinión pública, la cooperación internacional y la mayoría de países, incluido EE.UU. para quien, el Sr. Alemán está “time out” por corrupción en su gobierno, en un contexto nacional e internacional contra la corrupción, que lo llevó al ocaso político y arrastrará a sus allegados si siguen atrincherándose en su figura de inmunidad e impunidad.

Lo más lúcido del liberalismo debe avanzar en la democratización organizacional y liderazgo del PLC, los magistrados liberales en el CSE y en la CSJ y diputados liberales, hoy alemanistas, deben entender que mantener al Sr. Arnoldo Alemán controlando el poder después que el pacto PLC-FSLN, le permitió extender su red de lealtades en control mayoritario en la Asamblea Nacional, Corte Suprema de Justicia, Consejo Supremo Electoral y Contraloría General de la República, atrasa la democratización del PLC y del país, y ahuyenta la inversión. La sociedad tiene que resolver esa barrera por las vías institucionales y cívicas por el bien moralizador del país, la institucionalidad y gobernabilidad democrática.

El autor es economista.  

Editorial
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