Jorge Loáisiga [email protected]
“El país fue gobernado por una mafia. Un grupo de ladrones que saquearon el país”, me dijo recientemente un ex funcionario del gobierno de Arnoldo Alemán en alusión a la enorme cantidad actos de corrupción que se destapan día a día en los medios de comunicación.
“El presidente Alemán se rodeó de gente que no debía. Te los podría enumerar, pero mejor, por prudencia me callo. En fin de cuentas todos sabemos quienes son, sus nombres aparecen con frecuencia en los medios de comunicación”, agregó.
Semejante afirmación, viniendo de un ex funcionario del gobierno de Alemán no me deja la menor duda de que así fue: nos gobernó una mafia que hizo del país y sus riquezas el botín a repartirse. Mafia que se sirvió con la cuchara grande el dinero del Estado, dinero del pueblo, de los contribuyentes.
Creyeron, como los sandinistas en los años 80, que serían eternos en el poder y al amparo del Partido Liberal Constitucionalista (PLC) organizaron una estructura para robar.
Basta echar una mirada a la forma en cómo saquearon, por ejemplo, Petronic, a través de la Dirección General de Ingresos, con los famosos checazos, que dicho sea de paso LA PRENSA demostró que ese dinero alimentó una cuenta de la Sociedad Agroganadera Río Grande, en la cual Byron Jerez, ex Director General de Ingresos, era el representante legal, y además se pagó parte de la deuda que tenía la Sociedad Gestiones y Negocios Inmobiliarios (Geninsa), en la que figuran como socios familiares de Alemán. El mismo ex Presidente admitió en más de una ocasión que él era parte de esa sociedad.
Viendo por el retrovisor de la historia reciente, nos encontramos con el caso de la Cementera, las compras turbias en Enitel, nuevos checazos donde Enitel está involucrada junto a la Dirección de Grandes Contribuyentes de la DGI, las jugosas indemnizaciones, las dietas prohibidas, las adquisiciones de grandes mansiones, el caso de la privatización y quiebra del Banic y tantos otros casos que se descubren cada día, como el escándalo del Canal 6.
Hubo en ese período de gobierno violaciones constantes a las leyes y reglamentos de control de los recursos del Estado para obtener beneficios personales, en beneficio de los amigos y familiares.
Ahora el presidente Enrique Bolaños afirma en una entrevista concedida al periodista nicaragüense Álvaro Cruz Rojas, de los periódicos Diario de Hoy y Más de El Salvador, que en Nicaragua “hay verdaderas mafias de corruptos y que algunas de ellas son capaces de atentar contra su integridad física”.
Otra vez la frasecita del ex funcionario me explotó en los oídos: “el país fue gobernado por una mafia”.
Es decir, que este país, donde la pobreza, el desempleo, el analfabetismo, la falta de atención en salud, y resto de males que nos aquejan, además ha estado en manos de mafiosos sin escrúpulos que su principal misión ha sido la de robar a manos llenas. ¡Líbranos Señor de este mal!, dirían los cristianos.
El autor es periodista.