Federico Dueñ[email protected]
Nicaragua sufrió cuarenta y cinco años de triste somozato, diez salvajes de bestial e inhumano sandinismo, la vergonzosa, corrupta e increíble presidencia de Arnoldo Alemán. ¿Cuándo dejaremos de padecer gobiernos ineptos y ladrones? ¿Cuándo el nica sentirá que su gobierno no es su enemigo, que su gobierno está allí para servirle, para procurar que haya seguridad ciudadana sin necesidad de implorar apoyo a los Derechos Humanos? Para que la educación escolar se difunda por todo el territorio nacional eficientemente, con instalaciones decentes y equipo moderno. Que el sistema de salud público, el del Seguro Social y privado cuenten con personal, instalaciones y medicamentos dignos del tercer milenio, para uso de la población en general. Que el nica no tenga que salir del país, por hambre, a buscar sustento a otras naciones.
En Nicaragua hemos sufrido mucho, por muchos años, quizás demasiados y, a la mejor por eso nos hemos acostumbrado a no demandar a las autoridades que realicen su labor en forma adecuada y éstas, sin freno alguno, se han relajado a extremos increíbles de corrupción. El político, en general, cuando logra obtener un puesto público se olvida de sus promesas al votante y comienza una delirante carrera de rapiña sin límite, como si los bienes de la nación fueran botín exclusivo e inagotable.
Don Enrique Bolaños Geyer tiene un reto enorme como presidente electo de los nicaragüenses. Hay grandes expectativas de la ciudadanía en él y su equipo de gobierno. Claro está que no será tarea sencilla erradicar el amplio arco iris de vicios que tienen decenas de años al gobierno en turno en bancarrota.
Pero, por un sitio se debe de comenzar. Oportunidad que ahora debe aprovechar para ejercer justicia en contra de funcionarios públicos del alemancismo que incurrieron en desfalcos, corrupciones y “raterías” dignas de encabezar las listas en los “Record Guinnes”.
El Poder Judicial se encuentra secuestrado e inmovilizado por presiones, prebendas y compromisos políticos con sandinistas y arnoldistas. No se puede hablar de independencia de poderes, pues estos poderes se prostituyen al mejor postor. No hay garantía de que se imparta justicia correcta y uniforme a la ciudadanía. ¿Cómo destrabar este enorme problema cuando hay tantos magistrados y jueces parcializados que violan la justicia impunemente, fallando juicios increíbles ante evidencias y testimonios aportados por formales investigaciones policiales y de la Fiscalía, donde los culpables son exonerados cínicamente ante la justa ira de acusadores y ciudadanía en general, como hemos visto en el pasado saqueo de medicamentos al Minsa? Y no sabemos qué pasará con los “checazos” de Byron, ni con el saqueo al Canal 6, entre muchos tristes ejemplos que tenemos del período arnoldista.
Yo, personalmente creo en el poder los milagros y, estoy orando con profundidad porque se nos haga el milagro de una presidencia honesta con don Enrique, y que lo dejen hacer bien su trabajo. Propongo a los creyentes de buena voluntad hacer una “Cadena Nacional” de oración en apoyo de un nuevo gobierno efectivo al servicio de todos. Ya que humanamente somos incapaces de hacer cambiar a los políticos corruptos. ¿Será mucho pedir?
El autor es empresario