Ana Rosa Morales [email protected]
Es impresionante lo que a diario ocurre en las instituciones del Estado nicaragüense. Tal es el caso de la falta de organización documental que está afectando a la Dirección General de Ingresos, Contraloría y Ministerio de Finanzas. Hemos observado cómo y cuánto tiempo se ha perdido por buscar dentro de tantos sacos un expediente o/y documento que necesita la Contraloría de la República. Es notorio la falta de información para resolver un asunto administrativo y más aún el económico, no se logra a veces finalizar porque, además que los documentos se encuentran amontonados en bodegas cargadas de polvo y roedores, es difícil de localizar, si no se ordenan a menos que se le haga un inventario… Y así se van perdiendo documentos de importancia y de granvalor.
No todos los funcionarios, directores, administradores, ministros, empresarios etc., conocen los valores administrativos e históricos que poseen estos documentos. Sabemos que si no hay archivos, no hay memoria y sin memoria un país no tiene identidad, no progresa. Pero ¡qué hacer en Nicaragua con las bodegas cargadas de documentos? Y a veces ¿por qué desaparecen esas bodegas de papeles? ¿Por qué existen instituciones que envían grandes cantidades de documentos a las máquinas de reciclaje y a los basureros sin consultar a nadie?
Las respuestas a estas preguntas las debe responder el Gobierno quien debe orientar la organización en todas las instituciones y empresas, a través del órgano rector de la archivística: El Archivo General de la Nación.
Desde hace muchos años Nicaragua no había logrado implementar una legislación política para la protección y conservación de los documentos y precisamente todos los funcionarios, directores, jefe de áreas y trabajadores carecen de conciencia para valorar la labor de los archivos y han hecho caso omiso a la ejecución de asignar presupuesto, recursos humanos y espacio físico adecuado para la selección documental en las diferentes instituciones.
Todos los funcionarios del Estado, ministros, directores, administradores, intelectuales y otros no deben olvidar que los archivos contienen información que testimonia hechos o actividades y sin ellos no se pueden resolver trámites legales, juicios o asuntos con verdad y justicia. Recuerden, pues señores y funcionarios todos que la buena organización conlleva a la efectividad de sus funciones, y ayuda a la planificación de sus actividades presentes y futuras. Organicen sus archivos, ustedes generan grandes cantidades de documentos, pero eso pertenece al Estado.
Señores representantes de la Archivística Nacional coordinen con las instituciones las normas, tratamiento y seguimiento al ordenamiento documental. Ya es hora de cumplir con el decreto ley de Archivos Centrales, el No. 71-2001 (La Gaceta 184 del 28 de septiembre del 2001).
La autora es Asesora de Archivos
Administrativos