Thomas Salomón Ríos Escobar
La tradición cristiana nos enseña que es la semana que Dios nos redimió a través de su hijo Jesucristo, pagando en la cruz del calvario todos nuestros pecados.
Es una semana para reflexionar profundamente sobre nuestra situación particular y universal y más que todo sobre nuestra realidad nacional.
Nicaragua es un país extraordinario con una deuda impagable y con una historia de desastres incalculables, castigados por la naturaleza y también castigados por los malos manejos del erario. Una crisis permanente de valores morales y espirituales, por malos hijos de la Patria que no han sabido comprender que su comportamiento hiere los más nobles sentimientos de este pueblo sufrido y maltratado, por nosotros mismos y a veces también por intereses ajenos a nuestra realidad.
Lo más penoso de este asunto es que estos malos comportamientos trascienden nuestras fronteras y empañan la imagen de nuestro país ante los ojos de las gentes de todas las naciones.
Ahora que todos los nicaragüenses tenemos conciencia de nuestra realidad, pues ya nos hemos convertido en una país de inmigrantes. Hay mucha desocupación y desesperación en todos los hogares de todas las clases sociales, la juventud que no encuentra oportunidades y jóvenes familias se ven obligadas a abandonar nuestro país.
Pero Dios en su infinito amor ha escuchado la voz de su pueblo y ha difundido su espíritu de perdón por toda la nación.
Hay muchos hombres en Nicaragua que han entregado su corazón y su vida al servicio de la redención de Nicaragua, son servidores del Altísimo y predican su palabra por todo el mundo, anunciando una nueva era de amor, de paz y prosperidad, no sólo para el mundo también para todos los nicaragüenses, son embajadores del cielo que profetizan, sanan y limpian los corazones de los más necesitados, bendecidos y guiados por el espíritu Santo de Dios y de Cristo Jesús.
Estos hombres no les interesan su origen ni su religión, ni su posición social, estos hombres ya recibieron su paga y tienen como única herencia una vida dedicada al servicio del Dador de todos los bienes al Supremo Creador de todas las cosas, lo invito a que participe de este negocio, el único favorecido es usted y su familia porque Nicaragua ha sido elegida por el Altísimo para ser luz de las naciones.
El autor es comerciante.