Alberto Campos Chávez
La profunda crisis por la que atraviesa una de las organizaciones de los periodistas con mucho arrastre y lucha en el pasado, como es la Unión de Periodistas de Nicaragua (UPN) no es nueva, ni reciente, se manifiesta desde antes a los años 90 con una serie de vacíos internos, con el caciquismo gremial, verticalismo, falta de contenidos en sus estatutos y visión de futuro para un gremio profesional invadido por empíricos promovidos por razones políticas y la misma falta de liderazgo.
La tónica en el relevo de juntas directivas, a propósito de las elecciones este próximo sábado 23 de marzo, no trasciende al orgullo personal, ha sido de sobra manifestada la posición de conformarse con ocupar un cargo en directiva, sin planes, sin atención a la vigencia y cumplimiento de los estatutos para que se correspondan al tiempo que vivimos, un total abandono al gremio que anda como ovejas sin pastor, ya no digamos plantearse todo un programa de trabajo, capacitación profesional como ejercicio de fortalecimiento por medio de una estrategia para alcanzar nuestros aportes serios a este desdichado país, sustentando una organización que de nombre pesa no por lo que tiene, sino por lo que hace.
Timoratamente y aunque tienen su valor, han saltado algunos (as) candidatos, aunque no se expresan en sus propuestas nada serio para la organización, no se avizora un programa nuevo o diferente, no se plantean la problemática, mucho menos el cortar toda una conducta generacional que no ha permitido atracar en buen puerto e iniciar un nuevo vuelo.
La crisis ha llegado tan largo, que aunque se hable de gran listado de agremiados para no dar cifras, siempre a las elecciones aparecen ochenta, cien periodistas y algunos cuantos curiosos que llegan a meter la bulla. En los últimos años y es lo que más duele y nadie se atreve a tocar con seriedad lo del patrimonio no sólo gremial, sino que de bienes que pertenecen a sus afiliados.
Para mencionar algunos, recordemos cómo el edificio de Ofiplaza vecino a la Colonia del Periodista, ocupó e invadió más de cuatro manzanas de tierras sin que los dirigentes en ese momento abrieran la boca para decir esto es mío, permutaron con otros terrenos pero no se sabe en concreto qué ocurrió, sólo rumores, porque nunca se ha dado un informe claro y serio, en las propias narices de la dirigencia, se cercaron y apropiaron de otras dos manzanas de tierras frente a la Universidad del Valle, personas que nada tienen que ver con nosotros. ¿O será que se les vendieron también?
Y en la actualidad lo poco que ha quedado, se ha estado ofertando y vendiendo sin previa consulta en asamblea general, como que si eso no perteneciera a los afiliados, según carácter de la donación de tierra recibida en los últimos momentos de mandato del Frente Sandinista. Lo más curioso es que muchos periodistas no tienen casa, nunca se formalizó el proyecto de la segunda fase de la Colonia, se hablaba de que no se podían entregar los terrenos, sino se construía formalmente, eso paró grandemente el avance y por último se han vendido terrenos, según muchas informaciones recabadas, a personas que o tienen casa o no tienen nada que ver con la UPN y los periodistas.
El reto está planteado al gremio, se debe investigar qué ocurre con el patrimonio, retomar el proyecto de la segunda fase de la Colonia de los Periodistas, crear una comisión de traspaso y transparencia y elegir a personas que deseen servir a la organización, no sólo para que se anden presentando como dirigente, líder o cabeza sin cuerpo.
El autor es periodista.