Muchas gracias, Gertrudis

Cirilo Otero [email protected]

Ciertamente el jueves 21 de marzo del año 2002 se convierte para Nicaragua en un día histórico y de importancia pedagógica. Por primera vez, en muchos años, se muestra una ventana de esperanza, de justicia y de legalidad equitativa. Lo que llamaríamos el estado de derecho en el país.

Una jueza, sencilla, humilde, convencida de su profesión y de su responsabilidad asume con entereza, valor y sobre todo con ética, un caso judicial cargado de vicios políticos, económicos, y de presiones hasta más no decir. Estoy tratando de hablar de la doctora Gertrudis Arias, jueza suplente del Juzgado Segundo del Crimen de Managua. Esta humilde mujer, emite sentencia condenatoria a un grupo de ciudadanos víctimas de la corrupción y faltos de respeto por la limitada propiedad de recursos económicos y financieros de una población empobrecida y humillada.

Para algunos, un acto reprobable y equivocado, hasta han dicho que es una sentencia política. Para otros, es una sentencia apresurada y hasta aseguran que faltó tiempo para comprobar actos y declaraciones e indagatorias en el caso. Otros aseguran, que la actuación de la judicial es correcta y necesaria. Lo cierto, la juez Arias, dio un veredicto apegado a ley y sobre todo apegado a las ansias y demanda de la población nicaragüense: justicia ante la impunidad.

Este día se ha iniciado en Nicaragua la posibilidad de hacer justicia, y de tener confianza en las instituciones de justicia. Este hecho señala que todos somos iguales ante la ley. Esto señala que no tenemos ciudadanos de varias categorías para la Constitución Política. Y, como dicen los norteamericanos, una de las pocas cosas que me simpatizan de los gringos es que ellos no tienen —por constitución— ciudadanos de varias categorías, solamente ciudadanos con derechos y deberes ante la ley.

Creo firmemente que la doctora Arias, debería ser la Presidenta de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) uno de los Poderes del Estado menos confiable y más flexible que tenemos. Creo que la doctora Arias, hoy le ha dado al Poder Judicial un valor que había perdido, un valor —mejor dicho— que no tiene ante la conciencia de los y las nicaragüenses, por parcial y por indiferente. Pero, sobre todo, por obediente a poderes de particulares y no al poder de la Constitución y las leyes.

Como ciudadano nicaragüense deseo expresar públicamente: gracias Gertrudis, por esta lección de dignidad y de justicia, pero sobre todo, de esperanza que nos has dado con tu actitud este día al condenar a unos y abrir causa a otros, de los que se amparan en el poder político y económico y deciden ser intocables y considerarse por encima de la ley y de las personas en el país. Después de hoy, le será muy difícil a otro juez actuar al margen de la ley, les dará vergüenza separar su actuar del marco de la ley. Pero, sobre todo, y creo que lo mejor de todo esto, es que los nicaragüenses hemos probado que se puede hacer justicia en el país cuando hay voluntad y ética. Leyes tenemos, lo que necesitamos son más GERTRUDIS en el país.

Sociólogo e investigador.  

Editorial
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