Aura María Olivares R.
Todos hemos sido testigos del laborioso camino que está recorriendo Gertrudis Arias, quizás, léase bien, q u i z á s, muchas personas desconocíamos la existencia de esa mujer Secretaria por la Ley y Jueza Suplente, pero hoy en día muchos sabemos quién es ella.
¿Será que es nueva en el cargo?, respuesta que merece un no rotundo. ¿Por qué y quién lo dice?, pues, los firmes pasos que ha tenido que dar en el sonado caso del Canal 6; pasos que han sido con aplomo, porque las marcas de sus huellas son cautelosas y prudentes sobre esa travesía que le ha tocado recorrer en estos momentos de su profesión. Sólo alguien con suficiente experiencia puede dejar ese tipo de marcas. ¿Esta mujer sabrá que Nicaragua entera está pendiente de esos pasos, y quizás también los ojos de muchos países del mundo? Con su actuar nos dice que no le importa, sólo le interesa cumplir con su deber. Nos llama la atención la realidad que está viviendo y no porque no haya tenido en sus manos casos dificultosos, porque con seguridad que los ha tenido y muchos, no obstante, lo atrayente que existe en el caso del Canal 6, todos lo sabemos… son las partes del proceso.
Pero aparto a los protagonistas, porque quiero referirme únicamente al lado personal de su profesión y no a la parte técnica de su trabajo. Deseo referirme a lo substancial, a lo principal de la actuación. Pues bien. Le entregan premeditadamente en bandeja de plata el caso y ella qué hace, nada extraordinario, sólo actuar apegada a la ley, y por supuesto apegada a los mandamientos del abogado, suerte para los usuarios de la justicia de contar con profesores y estudiantes talentosos que nos dan cuando ejercen su profesión lo bastante y lo mejor de ellos y sus conocimientos.
Se percibe el temple de esta mujer llena de sabiduría, que si nosotros tenemos aunque sean dos dedos de frente observaremos un actuar humilde ante tan sonado caso. ¿Quién hubiese sido capaz de tomar la declaración de aquél testigo que el proceso mismo le exige, en circunstancias tan escabrosas? ¿Quién hubiese llegado, sino a pie, en un modesto vehículo hasta cualquier lugar por muy lejano que haya estado el opulento y soberbio testigo cubierto por el muro protector que le brinda la Policía a los presidentes de los Poderes del Estado? ¿Quién hubiese sido capaz de esperar de pie con bondad y paciencia los largos y agobiantes minutos que obedientemente esperó en la antesala, antesala conformada por el ambiente que impera en un municipio a 900 pies sobre el nivel del mar, donde el viento sopla con su bravura, más en esta época de verano? ¿Quién hubiese sido tan sumiso y acatado como para brindar su identificación ante un uniformado, que a él por principio le tocaba identificarse primero?
Quién sino una persona que conoce los mandamientos de Couture al igual que nuestro insigne profesor de Derecho Procesal Penal, Dr. Alberto Novoa, a quien, todos, todos los estudiantes de Derecho lo hemos visto en la Universidad impartiendo profundas cátedras de Derecho Procesal Penal. Suerte para los que hemos tenido el honor de tenerlo como profesor y suerte de ser él a quien se eligió como Procurador Específico lográndose conformar, sin querer y para sorpresa de todos un binomio perfecto.
Ambos conocen, para mencionar sólo uno, el Sexto Mandamiento: TOLERA. Este punto es profundo y delicado nos dice Couture. “Ser a un mismo tiempo enérgico, como lo requiere la defensa y cortés como lo exige la educación; práctico, como lo pide el litigio y sutil como lo demanda la inteligencia; eficaz y respetuoso; combativo y digno…”
Este acontecimiento trastocará sus vidas y con convicción y certeza expreso que jamás alterará la naturaleza de sus comportamientos: la humildad ante todo.
Los magistrados de la CSJ, ¿ya se percataron que tenemos a una esmeralda y a un diamante a quienes hay que darle el lugar que se merecen?
Nicaragua respira aire saludable en tan intoxicado ambiente y trata de reposar en esta mejoría de su salud.
Debellare superbos
La autora es estudiante de Derecho.