“Extasis” en Nicaragua

Mauricio Sánchez

El MDMA.— “Éxtasis”es una sustancia que se identifica diferencialmente y se la reconoce como un medicamento del grupo de las anfetaminas, capaz de desencadenar dependencia y tolerancia. Esta clasificada como droga de diseño o droga de síntesis, porque, a diferencia de las drogas ilegales hasta ahora más populares como la cocaína, heroína y marihuana, que se extraen del mundo vegetal, esta nueva camada de sustancias se genera en laboratorios a partir de productos químicos. Se consume vía oral, usualmente en forma de pastilla, cápsula, en polvo y a veces vía anal.

La literatura internacional sobre el consumo de MDMA — “Éxtasis”— muestra un incremento, a partir de 1991 y 1992, en Francia, Holanda, Alemania y España.

En Estados Unidos ya era conocida en entornos estudiantiles y musicales desde 1978, pero es también en los 90 que comenzó su masificación. Respecto a Latinoamérica se conoce desde hace pocos años cuando sólo era consumida por pequeños grupos de iniciados, especialmente jóvenes que viajaban con frecuencia y tenían contacto con lo que acontecía en otras latitudes, sobre todo en materia musical como de estimulantes. Pero ese dominio de unos pocos se ha ido extendiendo al punto que actualmente es de las drogas más usadas en discotecas.

Recientes informaciones ofrecen una visión amplia de los aspectos relacionados con el consumo. El “halo” que rodea al consumo (paz y amor, no-violencia, empatía, no dependencia, control general) distorsiona las situaciones de riesgo e induce confiadamente al consumo.

Los efectos orgánicos más significativos son:

– Incremento del ritmo cardíaco y respiratorio, mayor tolerancia a la fatiga, mayor sensualidad y menor respuesta sexual.

– Hipertermia y deshidratación, sensibilidad táctil y auditiva.

Los efectos psicológicos y de relaciones sociales más significativos son:

– Empatía-percepción de sí mismo positiva y feliz.

– Afectación de memoria y razonamiento, ausencia de miedo.

– Interacción empática marcada por la sensualidad, la no-violencia y el contacto físico. Motiva a las personas a pasar de un estado de aislamiento a uno de contacto e intimidad.

La relativa novedad del “Éxtasis” en nuestro medio social y el casi nulo registro de casos, atribuidos al abuso, no han generado demanda profesional específica. Pero sí se está conociendo reporte de consumo, situación que debe alertarnos como ciudadanos profesionales en la materia y movilizar a las instituciones encargadas de la prevención o tratamiento del abuso de drogas hacia la búsqueda de mayor información sobre las características propias de la sustancia, los contextos de consumo y los riesgos para los componentes individuales y socioculturales.

En el caso específico de los peligros que conlleva consumir “Éxtasis” las posturas se han polarizado. Más allá de posiciones extremas que puedan llevar al alarmismo indiscriminado y contraproducente como a la conducta complaciente e irresponsable que significaría subestimar los riesgos del consumo, los expertos señalan que se impone un tratamiento objetivo e inteligente del problema para enfrentarlo en toda su complejidad. Y para nosotros en el trabajo de la prevención y tratamiento del uso de drogas, no hay duda posible. La respuesta ante esta nueva situación es concluyente: Toda droga introducida al cuerpo produce daño.

Médico Psiquiatra. Coordinador Nacional de Vigilancia Epidemiológica de Drogas (Siduc) OEA/Cicad.  

Editorial
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