Emiliano [email protected]
Cuando el presidente Arnoldo Alemán andaba en campaña en 1996, en sus discursos prometía hasta la saciedad que su principal prioridad dentro de su programa de gobierno sería la austeridad, pero resulta que fue lo que menos cumplió. Cómo es posible, que después de que los funcionarios públicos se embolsan “gruesos” salarios, todavía tengan que recibir dietas de hasta 500 dólares como miembros de Juntas Directivas. La verdad, aunque el gobierno quiera argumentar estas “fabulosas” dietas, más que un problema legal es una actitud “amoral”, cuando en este miserable país un profesor o cualquier obrero para poderse ganar 500 dólares tendrían que trabajar más de año y medio. Pero lo más sorprendente de todo este abuso de tomar el dinero que sale de nuestros impuestos, es que hay funcionarios públicos que son miembros de hasta cinco o más juntas directivas, lo que equivale a cinco o más dietas de 500 dólares, lo que sumándolos daría a 2,500 dólares y esto aparte de sus “jugosos” salarios. Imagínense, y eso que estamos entre las naciones más miserables del mundo.
Un maestro que tiene que mantener a cinco vástagos y que mensualmente devenga un miserable salario de 700 córdobas, no ha transcurrido 15 días después de su raquítico salario cuando ya está en las pulperías buscando un crédito para poder ajustar la alimentación de sus hijos durante lo que resta del mes.
Si realmente los funcionarios públicos de este país quieren dar una lección de honorabilidad, que empiecen por rechazar ese tipo de complemento salarial, lo que serviría para realizar más proyectos sociales, como escuelas, hospitales, aumento salarial a los profesores y policía, instituciones que reciben presupuestos penosos, siendo sus funciones importantes en el desarrollo de la nación.
Los que se lucran de este complemento salarial “extrañamente” son los incondicionales del señor Presidente y hasta sus parientes, quienes también están en la lista de los funcionarios “megasalarios”. Si bien es cierto, todo trabajo tiene que ser remunerado, pero tampoco es aceptable ética y moralmente recibir tan jugosos complementos salariales, cuando precisamente se quieren aplicar políticas de austeridad, y mucho menos estar recibiendo dietas en un país donde el desempleo es alarmante y la crisis económica ascendente.
El gobierno está por terminar su período, de modo que durante estos cinco años de la administración del Presidente Alemán, es constatable que los “megasalarios”, “dietas” o “doble planilla” continúa, mientras los funcionarios les importa un comino la austeridad, o quizás ni sepan el significado de la palabra.
El país necesita de verdaderos funcionarios públicos, no de rentistas políticos. Ya es tiempo de desenmascarar a aquellos políticos que se camuflan con discursos demagógicos, pero que en la realidad se “sacrifican” por “dobles planillas” y sin hacer nada.
Durante el período del gobierno liberal, se han gastado más de 300 millones de córdobas en dietas, de modo que no es culpa de los medios de comunicación que la población tenga un alto grado de percepción de corrupción en el despilfarro del erario público. ¿Cuántos proyectos sociales se realizarían con 300 millones de córdobas?