El monedero electrónico

Arquímedes Gonzá[email protected]

Mientras en Japón y Estados Unidos el celular es hoy el “monedero electrónico” con el que se puede obtener hasta un refresco en lata de cualquier máquina de venta, en Nicaragua seguimos con problemas de enlace a 50 kilómetros fuera de la capital.

Con un par de números, el usuario del celular en estos dos países, puede obtener su bebida fría. El costo es debitado de su cuenta bancaria. Se espera que en menos de cinco años se haga desde cualquier lugar del mundo.

El humilde celular se ha convertido en un aparato multimedia con voz, sonido, imagen, navegación por Internet y ahora la versión futurista de los viejos monederos pero aquí seguimos atados con precios exagerados y solamente el servicio de voz.

En Estados Unidos la mayoría de las empresas de celulares ofrecen paquetes mínimos de mil minutos por 30 dólares mensuales, en Japón se provee de 300 minutos gratis de navegación por Internet por solamente el costo de conexión que es de cinco dólares mensuales.

En Nicaragua la realidad es otra. El celular es el aparato que se usa para mucho galanteo y poca necesidad real. Los bañistas en San Juan del Sur lo saben, pero siguen desfilando con sus celulares sin cobertura. Apenas se ofrecen entradas al cine por tarjetas de 15 dólares que ofrecen 18 minutos para usuarios de Telefácil cuando en Estados Unidos serían 500 minutos por igual cantidad.

Por 35 minutos, lo mínimo del plan de “oferta”, en Nicaragua el usuario paga 400 córdobas y si excede el tiempo, cobran cuatro córdobas por minuto extra. O sea que para lograr los mil minutos que ofrecen las empresas de celulares norteamericanas, el usuario nicaragüense tendría que pagar casi 10 mil córdobas.

La empresa de celulares ha alertado que tiene “pequeñas” ganancias y que hacen muchos “esfuerzos” de inversión. Yo no lo creo. Es increíble que tras fracasar en sus reiterados intentos de privatizar el espectro, Enitel no haya elaborado un plan alternativo de expansión, capitalización y regulación.

La actitud de Enitel ha sido la de un peleador ebrio que no sabe de dónde ni cómo responder los golpes. ¿Por qué tanto empecinamiento en privatizar y vender a extranjeros si podría formarse una empresa privada nacional que adquiera la telefonía tradicional y celular estatal y la desarrolle bajo un concepto de telecomunicación social llevando la conexión desde los bordes hasta el centro y no como ha ocurrido?.

Esto permitirá que el desarrollo rural y urbano sea parejo. Dentro de pocos años se saturará la demanda de celulares en la capital y tendrán que invertir para llevarlo a otras áreas del país con precios más bajos y mejor conexión. Esto no será fácil porque la inversión al interno del país en conexión para celulares, ha sido diez veces menor a la inversión en las áreas urbanas. Si la desigualdad crece, lograremos una sociedad dividida entre los conectados y los que nunca conocerán el “monedero electrónico”.  

Editorial
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