Francisco Campbell*
Centroamérica está conformada por sociedades multiétnicas y pluriculturales, donde el componente indígena y de ascendencia africana, además de ser excluido de las relaciones del poder, sufre también los embates de los peores males sociales: el racismo, la discriminación y la pobreza, producto final de la exclusión social. Pero en nuestros países se procura evitar hablar de racismo o discriminación, prefiriendo resaltar un supuesto mestizaje desterrador de esos repugnantes comportamientos y actitudes que para muchos latinoamericanos es fenómeno peculiar que se manifiesta en Estados Unidos, Canadá y los países europeos.
Esta particular concepción de los Latinoamericanos contrasta con la realidad histórica que demuestra el prejuicio racial quie ha sido constante en estos países desde la conquista. La estructura colonial se basó en el presupuesto de que los blancos europeos eran superiores a los pueblos indígenas y de ascendencia africana, concepción que se mantuvo después de la independencia cuando incluso, se fortaleció la noción de que la única fuente legítima de nacionalidad es la raza blanca/mestiza, católica y de habla española. Esa visión excluyente traducida en ideología se manifiesta en los códigos éticos de las sociedades, se manifiesta en los partidos políticos, la iglesia, los centros laborales, los programas de educación, la administración de justicia, tenencia de la tierra, los medios de comunicación.
Semejante situación de marginación atenta en contra de cualquier posibilidad de desarrollo por cuanto las exclusiones deslegitiman el sistema, fomentan la inestabilidad y subvierten la paz. Por ello, para salir adelante nuestros países tienen que reconciliarse con una realidad que siempre han querido esconder o ignorar: Son países eminentemente multiénicos y pluriculturales y su diversidad debe capitalizarse como fuente de creatividad y fortalecimiento.
Lo anterior requiere de la construcción de democracias multiétnicas y genuinamente representativas, alcanzadas mediante la educación en valores como la participación ciudadana, la solidaridad, el entendimiento mutuo, la tolerancia, el desarrollo y la tolerancia, destacándose el respeto de de la diversidad como base de una verdadera unidad. Al repudiar todo tipo de discriminación se debe propiciar el reconocimiento del derecho al uso y preservación de las lenguas, religiones, arte y cultura; el respeto a la propiedad comunal.
A partir de las experiencias obtenidas en los foros sobre racismo y democracias multiétnicas eque el Parlamento Centroamericano realiza en coordinación con el Centro de Derechos Humanos, Ciudadanos y Autonómicos de la Costa Caribe Nicaragüense (CEDEHCA), y UNESCO, comparto algunas propuestas que podrían ser incorporadas a un plan de acción para combatir el racismo en Centroamérica:
1. Los partidos políticos deben abrir espacios e incorporar en sus planes, propuestas y estrategias de gobierno, el reconocimiento pleno a la naturaleza multiétnica y pluricultural de la población, garantizando una efectiva participación de los pueblos indígenas y de ascendencia africana desde la perspectiva de sus propias culturas. Para combatir cualquier forma de discriminación racial, tanto abierta como solapada.
2. Promover sistemas de educación multiética e intercultural que se basen en la construcción y revitalización de la identidad de las diversas culturas, fortaleciendo la unidad nacional.
3. Reformar los sistemas judiciales para que incorporen y legitimen el Derecho Consuetudinario.
4.Reconocer plenamente el derecho a la tierra y el respeto a la propiedad comunal de los pueblos indígenas y de ascendencia africana.
5. Hacer un llamado a los dirigentes espirituales de las diferentes iglesias cristianas, a una profunda reflexión acerca de su misión pastoral de formar hombres y mujeres libres del racismo y la discriminación.
6. Los organismos multilaterales e instituciones nacionales e internacionales, deben incluir a los pueblos indígenas y de ascendencia africana como grupos focales de financiamiento.
La comunidad internacional tiene que globalizar la lucha contra el racismo, la discriminación y los Estados asumir su obligación de hacer cumplir los compromisos nacionales e internacionales derivados de sus Constituciones y leyes, así como los tratados internacionales sobre la eliminación de todas las formas de discriminación racial.
* Presidente Comisión de Relaciones Internacionales, Parlamento Centroamericano.