Fernando Centeno Ch.*
El buen manejo de la basura y la creación de una cultura de limpieza es una responsabilidad conjunta de las autoridades municipales , las organizaciones sociales y los habitantes de la ciudad , dice un reciente Editorial de LA PRENSA, sumándose a las campañas impulsadas por Alcaldías y otras instituciones en contra de la basura y en las cuales debemos destacar el papel que juegan los medios de comunicación, como un canal importante para presentar la grave situación que estamos viviendo especialmente en la capital.
Según estimados de la Dirección del Ambiente de la Alcaldía de la capital, la población de Managua se estima para este año en un millón 461 mil habitantes, de los cuales el 80 por ciento vive en la zona urbana. Esta población produce un promedio de 1.200 toneladas de basura diariamente de la cual únicamente se recolecta un 65 por ciento, quedando el resto, o sea unas 400 toneladas a la intemperie, lo que ha originado más de 200 botaderos ilegales, además de la utilización de cauces, tragantes fluviales, calles, patios, terrenos baldíos, etc., etc.
Estas 400 toneladas no recolectadas diariamente, algunas se queman y otras se convierten en el más peligroso y alto contaminante del medio ambiente de la ciudad provocando enfermedades, las cuales se ensañan sobre todo en la población de escasos recursos, sobre todo la más expuesta a los desechos sólidos.
En la ciudad de Managua sólo el 52 por ciento tiene cobertura de recolección de basura la cual generalmente se hace en forma deficiente, dejando residuos dispersos en las calles por la falta de recipientes apropiados (bolsas) y una escasa educación de la población sobre el mejor manejo de estos desechos.
Otro problema es que el principal botadero de basura, como es Acahualinca, funciona en forma deficiente provocando un fuerte impacto ambiental sobre el ecosistema y por ende en la salud de la población, y si a esto agregamos los residuos hospitalarios e industriales que se disponen sin ningún tratamiento, el peligro es mucho mayor, no sólo para los recolectores, sino también para la población, y quienes viven de ello, incluyendo gran cantidad de niños, niñas y adolescentes.
De continuar con este crecimiento, para el año 2010, tendremos en el área urbana de Managua, más de millón y medio de habitantes produciendo siempre más de mil toneladas diarias de basura y quizás con una situación igual o peor de la que tenemos actualmente de no tomarse medidas urgentes para enfrentar este problema, aumentándose los botaderos ilegales, con los consecuentes resultados para la población.
Por ésta y otras razones, urge una campaña generalizada, tal como lo propone LA PRENSA en su Editorial, no sólo de las autoridades municipales, sino con la sociedad civil y en especial los medios de comunicación para enfrentar los problemas de la falta de educación higiénico sanitario, el desordenado crecimiento demográfico, el uso cada
vez más generalizado de envases sin retorno, el déficit de equipos para la recolección, la concentración en los centros urbanos, la falta de iniciativas locales, etc, etc .
Es bueno recodar aquella frase, ya escuchada en numerosos alcaldes a quienes preocupa el problema de la basura, que “la ciudad más limpia, no es la que más se barre, sino la que menos se ensucia”, frase que refleja la realidad, que de nada sirve que se impulsen masivas campañas de limpieza, sino no se inculca una verdadera cultura sobre la necesidad de tener una ciudad limpia, y a la vez contar con los elementos necesarios para ello.
Un esfuerzo conjunto de todos los actores mencionados, traería como consecuencia una ciudad limpia y saludable para las próximas generaciones que es lo que todos deseamos.
*El autor es periodista , directivo de APCAN.
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